Fuente: El Impulso

La cohabitación de Maduro con los militares es una de las razones por las cuales el Presidente de la República designó al ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, para ser co-responsable de la Misión Abastecimiento Seguro y Soberano y para que este funcionario haya escogido a varios generales y almirantes para que se encarguen de los rubros que más escasean actualmente.
Pero también estos oficiales de alto rango son ubicados en el fabuloso negocio de las divisas preferenciales. Estas y otras observaciones hace la Dra. Rocío San Miguel, presidenta de la organización no gubermental Control Ciudadano para la Defensa, la Seguridad y la Fuerza Armada, al ser consultada por EL IMPULSO.

Crédito: El Impulso

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Militares sin éxito en funciones administrativas
En opinión de la especialista, la designación que hizo el general Padrino López el fin de semana, de generales, vicealmirantes y almirantes para atender 18 rubros de alimentos, medicina y producción encuadrados en la Misión de Abastecimiento Seguro y Soberano, tiene varias lecturas.
Lo primero que ocurre con esta decisión es restarle autoridad a un general que, en este momento, ejerce funciones de ministro de Alimentación: mayor general Marco Torres. A este oficial le han superpuesto casi una veintena de generales y almirantes para que le manejen el despacho en diferentes competencias.
En segundo término se puede entender que con estas designaciones y ante la imposibilidad de superar los problemas de escasez, el Presidente de la República ha querido trasladar los símbolos de la Fuerza Armada Nacional para poner orden en esta situación. Algo poco creíble, tomando en cuenta los desaciertos que han tenido los militares desde su incursión en actividades que no les son propias, como ha quedado demostrado en la gestión política desde el año 2000, precisamente con la Misión Bolívar 2000.
Los funcionarios de la FAN en estos 16 años no han tenido éxito en políticas públicas de desarrollo social ni en políticas públicas que no son cónsonas con sus obligaciones.
En tercer término se está incoporando a una veintena de altos oficiales a un negocio que ha resultado ser muy lucrativo en Venezuela, como es el acceso a las divisas preferenciales destinadas a la adquisición de bienes y servicios del exterior, todo lo cual el país sabe que han generado enormes fortunas.
Aparte de esas consideraciones, la Dra. Rocío San Miguel manifiesta que existe otra razón de peso para que en este momento crucial que vive el Ejecutivo Nacional ante la crisis económica, el jefe del Gobierno haya tenido que aferrarse a la institución castrense.

La cohabitación y entrega de parcelas políticas

Podría tratarse aquí, expone, en un país que se encuentra en Estado de excepción y en el que la Fuerza Armada no rinde cuentas a la Asamblea Nacional por decisión del Tribunal Supremo de Justicia, de otorgar parcelas políticas a los militares para mantenerlos en esta cohabitación en que ha resultado el gobierno de Maduro con los militares.
No cabe otra explicación, porque ya al mes de la designación de Padrino López como jefe de la Misión Abastecimiento Seguro y Soberano, el resultado está a la vista: el país se encuentra enfentando todavía una enorme escasez de alimentos, medicinas y repuestos, producto de la misma escasez y no se ha avanzando en resolver el grave problema.

Deterioro de la imagen de la FAN
-¿Cuál sería la imagen de la institución castrense que tendría la población si estos altos oficiales de la Fuerza Armada, que tienen entre sus responsabilidades garantizar el abastecimiento desde papel sanitario, toallas, champú, detergentes, jabón de baño, hasta el suministro de aceite, harina precocida, aceite y azúcar, entre otros rubros, si no hay respuestas a las exigencias de estos productos, cuando ya se han generalizado protestas por la escasez en diferentes partes del país?
-La imagen de la Fuerza Armada Nacional se deteriora mucho más con estas designaciones. Es risible en el exterior que haya ahora un general para el papel toalé, otro para los pañales desechables. Pero, más allá de lo risible que pueda haber, está claro que estos militares tengan una solución coyuntural. Es probable que los productos sean suministrados a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, los llamados CLAP, para que éstos se ocupen de hacerlo llegar a mucha gente. Los militares en su discurso repiten que su lucha es antimperialista, achacándole las culpas al imperio estadounidense, pero mercadeando con dólares verdecitos para tratar de resolver los problemas de baja popularidad de Nicolás Maduro.

Además, estos militares tienen funciones en otras materias, las específicas de sus cargos en la Fuerza Armada Nacional. Esto significa que dejarán de hacer las funciones naturales -los cargos que ejercen- para ocuparse de esta contingencia. Evidentemente, ni la una ni la otra función harán bien. Quedará para el recuerdo de la historia de la Fuerza Armada Nacional como una verguenza más de esta institución y en definitiva en lo que se ha convertido.

Es de suponer que las designaciones hayan originado molestias en el seno del Partido Socialista Unido de Venezuela, cuyos dirigentes seguramente están pensando cómo no pueden ser ellos los escogidos ellos. Aunque hay un ministro de Alimentación, militar, las funciones para los cuales han sido seleccionados esos generales y almirantes son estrictamente competencia civil.

 

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