08/04/08. Tel Aviv. El Estado de Israel ha comenzado esta semana unas maniobras militares a las que ha incorporado a los civiles y son las mayores en sus sesenta años de existencia. Aunque presentadas como de interés solo interno, los ejercicios tienen, entre otros propósitos, el de mostrar a los vecinos islámicos que Israel no ha perdido musculatura bélica. Y por si lo hubieran olvidado tras la guerra de El Líbano de 2006, que cuenta con más fuerza armada que nadie en Oriente Medio. El fracaso de la campaña militar de hace dos años en ‘el país de los cedros’, primera de Israel que no concluye con una victoria, ha sido precisamente uno de los detonantes de una movilización que no tiene precedentes en el Estado judío en tiempos de paz. Más de 700.000 habitantes del norte israelí no tuvieron a quien recurrir ante la caída de los cohetes lanzados desde el sur libanés por la guerrilla chií Hizbullah en los 34 días del conflicto. La indefensión de los civiles durante la conflagración fue criticada hace dos meses por la Comisión Vinograd, creada para detectar los fallos gubernamentales en la contienda. Y que en sus conclusiones censuró al Gobierno de Ehud Olmert por tomar decisiones de manera apresurada y sin colaborar con los altos mandos del Ejercito en la defensa de la población. Las actuales maniobras tratan de remediar esa carencia con una serie de entrenamientos para mejorar la coordinación entre civiles y militares ante una coyuntura parecida en el futuro. En todos los casos bajo el mando del Ejército, entre los ejercicios figura el imaginario derramamiento de una sustancia venenosa en la Bahía de Haifa, y el eventual desalojo de un edificio civil de Tel Aviv tras el impacto de un misil. Tampoco faltan ensayos de emergencia general, como el desarrollado esta mañana con el ulular de sirenas en todas las ciudades del país, algo que no ha salido del todo bien. Las sirenas dieron la alarma a las 10:00 hora local (8.00 GMT), cuando miles de escolares y funcionarios abandonaron colegios y centros administrativos para ir a cobijarse en refugios. Apenas minuto y medio después, la televisión pública comenzaba a emitir un programa especial para instruir a la población sobre como protegerse de un ataque aéreo y con cohetes. Según publica en su edición digital el periódico ‘Haaretz’, no todos los israelíes oyeron, sin embargo, las sirenas. Ese diario, de carácter liberal y el más influyente y mejor informado de Israel, se hace eco de las denuncias que han formulado en ese sentido ciudadanos de Tel Aviv y Jerusalén. También recoge unas declaraciones del vice ministro de Defensa, Matan Vilnai, en las que aseguró que ‘el Gobierno aprenderá de los fallos que revelen las maniobras’, lo que a buen seguro también harán quienes siguen con atención los ejercicios en el exterior. Olmert advirtió el domingo que los simulacros no están motivados por la inminencia de una ‘nueva guerra en el Norte’ -en alusión a El Líbano y Siria-, pero lo cierto es que son escrutados minuciosamente por los mandos militares tanto de Beirut como de Damasco. Y los de Teherán, cuyo régimen clama por la desaparición del Estado Judío, que acusa a Irán de intentar romper el monopolio que Israel detenta en materia de armamento nuclear en la región. Fuente: EFE

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