Fuente: El Carabobeño 

Una inhumación terminó en doble homicidio en el cementerio municipal de Bejuma, cuando Antonio José Carmona Carrasco, de 26 años, se encontraba junto a su familia dándole el último adiós a un primo de él, en ese momento ocho desconocidos, tres de ellos con capucha, accionaron sus armas contra ese grupo de personas luego de someterlos.

Crédito El Carabobeño

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En ese ataque dos hombres perecieron en el lugar, Carmona y su amigo Yorman Enrique Parra Liscano, de 25 años.

Carmona en la mañana de este miércoles salió de la parroquia El Amparo de San Carlos, estado Cojedes luego de recoger, desde su terreno, una cosecha de maíz que posteriormente vendería en Bejuma como era de costumbre.

Una vez que terminó de vender toda su mercancía, sus familiares lo llamaron para avisarle que se encontraban en el cementerio para sepultar a su primo que habría sido asesinado en Central Tacarigua. Carmona le dijo a su amigo Parra que lo acompañara, este aceptó y se fueron.

Trascendió que cuando llegaron al lugar, poco minutos después de la inhumación, varios desconocidos los sorprendieron presuntamente con armas largas y cortas, ellos no se resistieron, se quedaron tranquilos pero de igual forma los asesinaron.

A Carmona lo despojaron de su bolso en donde tenía guardado todo el dinero en efectivo recaudado en su venta de maíz.

El hecho ocurrió alrededor de las 12:00 m.

Se presume que estos delincuentes viven en las invasiones que rodean el cementerio y al ver a este grupo de personas prácticamente solas, aprovecharon de amedrentarlos.

Las víctimas presuntamente prestaban servicio desde hace seis meses en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), en el componente de la milicia del Fuerte de Paramacay.

Carmona dejó dos niños en la orfandad, era comerciante cuando no estaba en la Brigada 41 Blindada junto a su papá.

Parra no tenía hijos, solo se dedicaba al servicio militar.

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