Fuente: Emily Avendaño, El Estímulo

Calla y actúa normal. Aplaude. No queda más que hacer eso cuando el presidente de una nación subordina a todo su gabinete y a todas las instituciones del Estado bajo los designios de un solo hombre. Un militar. El primero de su curso. Quien más tiempo ha logrado asirse al cargo de Ministro de la Defensa. “No era el más avezado desde el punto de vista académico”, afirma el general retirado Antonio Rivero, su compañero en la promoción “General de Brigada Juan Gómez Mireles”, egresada de la Academia Militar el 5 de julio de 1984, y en la que ocupó el puesto número 18. En ese entonces Vladimir Padrino López era un simple joven nacido en Santa Rosalía, criado en La Candelaria y una ficha fija para acompañar a cumpleañeras y reinas de belleza cuando había que realizar un Cruce de Sables. “Siempre lo escogían por su porte, por su estatura. Era muy educado”, asegura quien durante años se sintió como su amigo, al punto de pasar más de una Navidad juntos. Él es la encarnación del poder plenipotenciario en Venezuela.

Crédito Archivo Prensa Presidencial

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Pero en tiempos de la cuarta república, a Padrino se le conocía por ser afable y carismático, por entonar música criolla en fiestas y reuniones, y por su destreza con el cuatro. Ser de chiste fácil y buen humor. El mismo Rivero comenta que fue después cuando comenzó a destacar dentro de las Fuerzas Armadas, al punto de que fue seleccionado para hacer un curso de operaciones psicológicas en la Escuela de las Américas —SOA, por sus siglas en inglés— en 1995, en Fort Benning —una instalación militar de los Estados Unidos. En el país del norte, desde donde se desata, según Padrino, la “guerra no convencional” sobre Venezuela, nació su primer hijo, Mitchell. La madre es la hija del coronel Ángel Vicente Betancourt Infante; para no abandonar la costumbre de que hija de militar se casa con militar.

Vladimir Padrino López no habla. Trina. Pregona sobre el “excelente desempeño” de Venezuela en los Juegos Internacionales de Ejército 2016, celebrados en Rusia. Felicita a los cadetes del buque escuela AB Simón Bolívar, por su triunfo en una competencia realizada en España. Nombra a Chávez y Bolívar. Divulga las tácticas de la guerra que supuestamente se cierne sobre Venezuela y rechaza la injerencia extranjera. Día tras día, el general en jefe de la Fuerza Armada Nacional (FANB), ministro de Defensa y comandante del Comando Estratégico Operacional escribe para hacer justicia a la descripción de su perfil de Twitter: “Decidido y convencido de seguir construyendo la patria socialista!”.

Hubo un solo día que calló. El 11 de julio el presidente Nicolás Maduro lo puso a cargo de la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro. El 12 hizo silencio en las redes. Quizás sopesando las consecuencias de la nueva designación. Ese día un solo mensaje, que no era del todo suyo, salió de su teclado: un retuit al presidente Maduro sobre los honores que se le rendirían al maestro Alirio Díaz. Ese día prefirió el estruendo de sus cuerdas vocales. Habló pausado, pero nuevamente desató el escándalo: “Es un asunto de disciplina. No es un asunto de militarizar. Yo soy un hombre formado en las ciencias y el arte militar, pero no me gusta el militarismo. No me gusta la intervención militar en los asuntos que no son de naturaleza militar, pero esto es un asunto de seguridad y defensa de la patria”. Así se defendió de las críticas que llovieron por su designación.

Su cuenta en Twitter es el abanico de todas las instituciones de la FANB, cada una figura a su manera. Antes del nombramiento, el abastecimiento era un tema esporádico en su perfil, y ahora es tan constante como su devoción, negada, a lo castrense.

En los vaivenes del chavismo

Un ministro de Defensa debe estar preparado para dirigir, coordinar y gerenciar, al tiempo que debe tener una alta capacidad operacional para tomar decisiones en caso de conflicto. El mayor general retirado y excomandante de la Red de Defensa Integral (Redi) Guayana, Clíver Alcalá, afirma que Padrino —general con cuatro soles— tiene un check list en cada punto, sazonado con algo de malicia: “Se le reconoce en los círculos militares como el hombre más brillante que hay. Incluso internacionalmente es así, pero es un genio incontrolado que destruye todo lo que toca. A lo mejor por eso mismo le dieron el cargo”.

Alcalá asegura que son amigos. Que se conocen desde la Academia Militar —de la que egresó un año antes—, pero es fiel a estos tiempos de contradicciones militares: “Es una serpiente. Un alacrán, que pica, que muerde. Que si no te cuidas te destruye”.

¿Y qué diría su amigo si le escucha decir estas cosas?
—Nada. Él sabe que eso es lo que pienso, y yo siempre se lo digo.

Pocos le auguran éxito en la tarea que se le encomendó. “No se puede saber de todo. A Padrino le asignan una alta responsabilidad, que no le corresponde, pero la asume por disciplina”, opina Raúl Salazar, primer ministro de Defensa del gobierno chavista. “Lo que pasa es que ellos quieren manejar a Venezuela como un cuartel. Para eso hagan que renuncie todo el gabinete y dejen solo al Ministro de Defensa”, atiza.

Salazar no conoce personalmente a Padrino, quien llegó tarde a las filas del chavismo. El propio Hugo Chávez fue su instructor cuando eran cadetes en tercer o cuarto año, pero en esos tiempos la intentona golpista de 1992 todavía estaba lejos. “La afinidad entre Chávez y Padrino se da por el gusto compartido hacia la música llanera. Padrino tiene una personalidad maleable y con un buen trato lo llevas a donde quieras. Yo creo que a la larga, Chávez lo utilizó. Lo manipuló. Y en eso también influyó Miguel Rodríguez Torres”, señala Rivero. El mundo militar es un pañuelo y el ex ministro de Interior y Justicia también se graduó con Padrino y con Rivero.

El vicealmirante Rafael Huizi Clavier, presidente del Frente Institucional Militar, estaba en funciones durante el golpe, y luego participó en la investigación para determinar las responsabilidades. “Padrino tuvo una actuación menor. No tomó las armas. Ni estuvo comprometido”, asegura. Su actuación se limitó a saber lo que se estaba gestando en el seno del Ejército. Era joven y se le permitió continuar con su carrera, porque la tiene. Entre sus títulos se cuentan dos maestrías, una en Ciencias y Artes Militares, y otra en Ciencias Gerenciales.

En 2002, cuando el victimario se convirtió en víctima, los azares volvieron a ligar a Padrino con el intergaláctico. Era teniente coronel y estaba a cargo del Batallón Bolívar, acantonado en Fuerte Tiuna. “Él junto a un grupo de alrededor de 20 comandantes exigió que Chávez apareciera porque no había renuncia. Entonces tampoco había una cercanía ideológica. Lo hizo para cumplir con la institucionalidad”, explica Rivero. Sin embargo, de ahí en adelante no hubo vuelta atrás. Padrino fue condecorado dos semanas después por Hugo Chávez y todos sus ascensos se cumplieron puntualmente. En 2010 lo elevan a general de división y en 2012 a mayor general, segundo comandante del Ejército y jefe del Estado Mayor. A partir de entonces no quedó duda de la afinidad con el fallecido. El propio Padrino se encargó que se así fuera. “Se hacen presentes en la avenida Monumental de Los Próceres 10.890 patriotas, bolivarianos, socialistas, antiimperialistas, revolucionarios, adiestrados y equipados para asumir el sagrado deber de la defensa de la nación”, exclamó en el desfile del 5 de julio de 2012.

“Su ascenso ya se ventilaba. No podía negarse a utilizar la palabra socialista para poder ascender”, dice Rivero. “Después de la muerte de Chávez, creo que Padrino se sintió demasiado comprometido con su memoria. Él había ascendido por sus méritos. Nunca había hablado de izquierda o de ideología. Inicialmente estaba en contra de la presencia cubana dentro de las FANB”. Pero a los Castro ahora también les está agradecido. En 2015, un mes después de haber sido ratificado como Ministro de Defensa —cargo que ocupa desde el 24 de octubre de 2014—, Maduro anunció que el general se iba de reposo. No dijo más. Ahora se sabe que tenía una afección en el hígado, que le fue tratada en la isla.

Orden en el desorden

Tenía tres meses como ministro cuando volvió a entrar al ojo del huracán. Aprobó, mediante la Resolución 008610, el uso de armas mortales para frenar las manifestaciones y evitar desórdenes. Rivero, cuya amistad es más fiel que la de Alcalá, aunque no se hablen desde 2012, lo exime de culpas: “Él preparó un borrador, un papel de trabajo. El documento cae en manos de Maduro y este de una vez lo manda a habilitar. Después ya no podía retroceder, ni negarse”.

Por esto, por desconocer la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional, y por asumir en forma reiterada posición político partidista en el seno de la institución castrense, la ONG Control Ciudadano solicitó el 7 de abril su destitución. Nada pasó. “Padrino encarna la simbología del poder. Es un general de cuatro soles. Eso lo convierte en una figura de orden, de jerarquía. Así el gobierno genera una autoridad dentro de su anarquía. En el gabinete hay 10 ministros militares y ninguno tiene ese rango, por eso se le respeta”, explica Rocío San Miguel, presidenta de la organización. “Una cualidad evidente es su capacidad incansable de trabajo. Su mayor defecto es que ha profundizado la partidización de las FANB”.

Sin embargo, esto no se contradice con los intereses de la revolución bolivariana. Para el doctor en Historia, Luis Alberto Buttó, Padrino únicamente está en ese cargo por su afinidad ideológica. Ni siquiera por su jerarquía: “El generalato está sobredimensionado. La disciplina y la responsabilidad deben ser características comunes entre todos los miembros de las FANB. Insistir en una salida militar al problema es insistir en sus causas. Tenemos 17 años viviendo en un régimen militar y los resultados están a la vista”. A los militares no se les puede confiar la seguridad ciudadana, ni la alimentaria, y todavía están por verse los resultados en lo que concierne a la seguridad nacional.

La figura del hombre fuerte tampoco convence a nadie, “y por eso tiene a mucha gente confundida. Es un hombre ambivalente, a quien le traspasaron toda la responsabilidad. Maduro se declara incompetente; pero Padrino es un hombre inteligente. Sabe que va a fracasar”, asegura Huizi Clavier, quien luego de pensarlo mucho no le quita el beneficio de la duda.

San Miguel ofrece otra visión del nombramiento. Nadie después de Chávez ha logrado amalgamar tantos grupos de poder dentro de la fuerza armada. Dentro de los cuarteles todavía no existe un Padrinismo, pero la activista no lo descarta: “Él no representa a ninguna facción, pero eso no quita que en el futuro no pueda suceder. En 2002 nadie pensaba que Diosdado Cabello acumularía tanto poder y míralo ahora. Todo está por escribirse”.

 

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