Fuente: María Gabriela Medina y Carmen Victoria Inojosa, El Nacional

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos tiene que garantizar la pacificación de Colombia después de firmar mañana el acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que, prometieron, tratarán de integrarse al sistema político del país. No obstante, los retos no solo estarán del lado de la nación vecina. Los cambios también traerán desafíos para Venezuela dada las relaciones históricas, políticas y comerciales entre los dos países.

Crédito El Nacional

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Iván Briscoe, director del programa de Latinoamérica y el Caribe del International Crisis Group, señaló que es un proceso de largo plazo, que no se va resolver del día a la noche. “La esperanza es que una reducción de los niveles de conflicto armado, así como en el futuro de la actividad criminal en las regiones periféricas y fronterizas de Colombia, ayude a normalizar el comercio entre ese país y Venezuela”.

Guerra de guerrillas

Después de que las FARC abandonen las armas no todo será color de rosa. Todavía hay muchos peligros como la lucha contra el crimen organizado, específicamente el narcotráfico, y el fortalecimiento de otras guerrillas como el Ejército de Liberación Nacional.

Phil Gunson, analista político especializado en la región de los Andes, aseguró que si bien las FARC van a dejar de ser un movimiento

Esta situación, agregó, generará una guerra de guerrillas y eso va a movilizar a otros actores y países. “Ya tenemos noticias de algunos elementos organizados,  principalmente del Frente N° 1 en el sureste de Colombia, en la frontera con Brasil, que dijeron abiertamente que no van a participar en el proceso de desarme”.

El analista afirmó que varios de estos grupos delictivos están en Venezuela. “Muchos miembros de las FARC han estado aquí temporal o permanentemente, en algunos casos utilizando este lado de la frontera como retaguardia en la guerra de guerrillas, pero en otros como parte de una red delictiva enorme que se extiende no solo por la zona fronteriza, sino también a través de todo el territorio venezolano”.

Rachel Kleinfeld, experta en seguridad y gobernanza de países en posconflictos del Carnegie Endowment for International Peace, coincide con Gunson en que habrá sectores de esa guerrilla que seguirán con actividades delictivas, pero cree que eso será por poco tiempo. “A largo plazo será más fácil para la policía y los militares colombianos detener el crimen, si Venezuela no sirve como guarida de estos grupos y no permite sus actividades”. Después de la firma de la paz será más fácil para ambos gobiernos terminar con la delincuencia, si eso es lo que quieren, aseguró. Gunson añadió que es necesario que haya un acuerdo bilateral que combata esta realidad.

Nuevo escenario político

La posibilidad de que las FARC se transformen en un partido político ha levantado suspicacia entre colombianos, hay quienes creen que al habilitarlas como agrupación política les están dando la oportunidad de llegar al poder. Sumado a esto, sus vínculos con el chavismo también han generado aversión entre los detractores del acuerdo.

Briscoe refirió que, aun cuando el partido de las FARC represente los valores bolivarianos y que la conexión de este grupo con el chavismo sea conocida, no sería apropiado para Venezuela intervenir en la política del país vecino. En su opinión, debe dejar que la guerrilla encuentre su propio camino. Piensa que el conflicto con las FARC trastornó la política colombiana desde hace muchos años porque hizo que la izquierda fuera relacionada con el terrorismo.

“Una vez que termine la asociación entre la izquierda y el terrorismo que generó las FARC durante tantos años, tendrán la posibilidad de aumentar un foro de izquierda progresista que intente combatir pacíficamente con medios electorales la gran desigualdad que existe en la sociedad colombiana. Lo que vamos a ver en este país es el crecimiento de este sector. Es decir, la creación de un movimiento de centroizquierda”, afirmó.

No obstante, aclaró que no se verá el auge de un partido dirigido por las FARC sino un desarrollo de la izquierda colombiana a través de alianzas, de las que formará parte este grupo.

Seguridad o riesgo comercial

Pese a que la Cámara de Integración Económica Venezolano Colombiana aún no concluye el análisis detallado sobre el impacto del acuerdo de paz, su presidente, Gonzalo Capriles, expresó que el fin de las actividades guerrilleras “podría traducirse en más seguridad para las cargas exportadas” en la frontera colombo-venezolana, las cuales no estarían sujetas a la amenaza de actos de la FARC.

“Si se concreta el crecimiento esperado de la economía colombiana y se destraban los obstáculos al comercio binacional, en especial el cierre de la frontera terrestre, el comercio entre las partes podría crecer”, señaló Capriles.

Subrayó que la principal ventaja para los agentes económicos de ambos lados es tener confianza en el comercio y la seguridad de las personas que transporten los productos. “Existe el riesgo de que integrantes de las FARC pasen a constituir bandas delictivas, como ocurrió al desmovilizarse los paramilitares, y ello contribuya a un aumento de la criminalidad que puede afectar el comercio”, advirtió.

Cavecol indicó que para reactivar el comercio entre Venezuela y Colombia se deben tomar medidas entre las que destacan la apertura del tráfico de mercancías a través de la frontera terrestre de una manera permanente y transparente, solucionar la deuda de los importadores venezolanos con los proveedores colombianos, que alcanza cerca de 500 millones de dólares, el establecimiento de mecanismos eficaces de pago del comercio bilateral y la revisión del Acuerdo Comercial entre ambas naciones.

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