Fuente: Crónica Uno

La presidenta de la ONG Control Ciudadano recordó los casos de los años 1958, 1992 y 2002 donde la intervención castrense fue precedida por crisis económicas.

Crédito Jonathan Lanza- Archivo

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Caracas. La presidenta de Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Rocío San Miguel, aseveró que las crisis económicas han determinado el comportamiento del sector militar y su intervención en la política durante los últimos años. “Las transiciones militares coinciden con las recesiones económicas”, sostuvo.

La intervención de la analista se produjo en el marco del foro “Venezuela: Transiciones militares. Retrospectiva y Perspectivas” realizado en la Asamblea Nacional (AN). San Miguel señaló que la participación militar en 1958, 1992 y 2002 fue precedida por estos eventos y agregó que a esto se agregan elementos como los conflictos generacionales y de intereses que también están presentes actualmente dentro de la FANB: “La teoría señala que las transiciones militares pueden ser hacia el autoritarismo o hacia el sistema constitucional y democrático”.

La especialista añadió que lo que fija el rumbo es la existencia de “controles democráticos” sobre el sector militar y que cuando estas limitaciones no existen se pasa a un “autoritarismo sin apellidos”.

A su juicio, los uniformados tienen un “control político del país”:

Indicó que estos dirigen 29,03 % de los ministerios, 52 % de las gobernaciones y que más de 2.000 están en puestos clave de la administración pública. “Se ha ascendido a 1.085 a los rangos de generales y almirantes en los últimos cinco años, es una especie de pirámide invertida”, sostuvo.
Se mostró en desacuerdo con que el alto mando militar participe en el proceso de diálogo, pero sí consideró que el “tema militar” debe estar presente en conversaciones sobre una transición de poder: “La crisis económica inició la transición política en el país (…) los militares están atentos a lo que ocurre en el mundo económico y político”.

A estas impresiones sumó que la oposición debe trabajar desde ya en el marco normativo y constitucional ante la posibilidad de una transición militar en el país: “La FANB está preparada para una transición militar. Se debe edificar y facilitar la técnica y la estrategia política necesaria en el caso de que se dé este proceso”.

Apuntó que uno de los temas más espinosos es definir qué se hará con los uniformados acusados por delitos relacionados con el narcotráfico, la corrupción y la violación a los Derechos Humanos. “En algunos casos, la FANB es responsable por omisión, sobre otras acusaciones no me corresponde a mí pronunciarme”, expresó.

Señaló que con el pase a retiro del ministro de la Defensa, General en Jefe Vladimir Padrino López, en 2017 se abre una etapa de “relevo generacional”. Asimismo, estimó que las pugnas entre grupos dentro de la institución y el descontento por las condiciones de la tropa y oficiales de menor rango incrementan la posibilidad de que ocurra algún tipo transición militar. “Hay hambre en la FANB y las condiciones en cuanto a la seguridad social son inadmisibles”, manifestó.

Lo político contra lo militar

En el conversatorio también intervinieron los analistas Luis Buttó, Carlos Hernández y Hernán Castillo. Los tres coincidieron en que en los estados democráticos el poder político y civil debe ser el que norme al sector militar y no al revés.

“La constante intervención de los militares en política es la peor desgracia de la historia venezolana contemporánea”, indicó Buttó.
Agregaron que la función de los uniformados es la defensa y protección de la nación bajo los parámetros establecidos por el poder civil y que esto ha sido desvirtuado por el Gobierno. “Si los militares lideran la transición luego van a pasar la factura. Los que piden una intervención militar lo que hacen es nombrar a la soga en la casa del ahorcado”, subrayó Buttó.

 

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