Fuente: Tal Cual 

La abogada estudiosa del tema militar se pregunta ¿Por qué los militares darían un golpe si la cúpula militar con poder político, poder de fuego y poder económico tiene el control del poder?

Rocío San Miguel Presidente de Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional. Abogado. Defensora de Derechos Humanos.

Crédito Archivo El Impulso

Crédito Archivo El Impulso

-En conversaciones y en entrevistas se oye el comentario de que no nos extrañemos que una madrugada de estas nos despierte una asonada militar. ¿Están dadas las condiciones para que esto suceda?

Yo creo que en la percepción de muchos políticos venezolanos, siempre está presente la película del 23 de enero que significó la salida de Marcos Pérez Jiménez por una actuación clara de un movimiento que se dio dentro de la Fuerza Armada Nacional, al punto que los propios políticos de entonces como Pompeyo Márquez han declarado que ni siquiera se imaginaban que eso iba a ocurrir. Es decir, mi impresión es que los políticos siempre tratan de esperar la vía de los pronunciamientos militares como una ruta de transición y yo creo que  ese escenario no está presente en Venezuela en este momento.

-¿Por qué?

– Yo creo que, como ha demostrado la historia, los militares tienen un nivel de pragmatismo muy alto a pesar de las enormes dificultades que vive la familia militar en este momento. Pensar en una salida militar creo que no están dadas las condiciones en este momento en Venezuela y que su viabilidad, incluso de ocurrir,  no tendría una repercusión interna importante en la Fuerza Armada Nacional porque hay mucha fragmentación, mucho espionaje, porque hay mucha falta de confianza y por lo que no prosperaría y esto decaería dentro de la comunidad internacional, en el estado actual de cosas en  Latinoamérica y en el mundo respecto a lo que son los golpes y los pronunciamientos militares.

-Pero es un comentario que nunca deja de hacerse.

-No están dadas las condiciones para un golpe militar en Venezuela. Me gusta dejarlo bien claro porque esta fantasía se acaricia, se señala, se comenta, pero no dejan de ser comentarios, rumores que a mi modo de ver no tienen peso.

-No conviene un golpe en Venezuela ni en ningún país.

– Yo creo que no y más allá de afirmar desde una perspectiva moral de si conviene o no hay que analizar los hechos y describirlos tal cual están ocurriendo en este momento. ¿Por qué los militares darían un golpe si la cúpula militar con poder político, poder de fuego y poder económico tiene el control del poder? Eso contradice de manera sistémica la posibilidad de la ocurrencia de un golpe militar en Venezuela. Entonces más allá de catalogar si es bueno o malo es inviable en los términos del control del poder que tienen los militares en este momento y cuando hablo de control del poder, reitero, poder de fuego, político y económico.

-El General Padrino López casi se puede considerar el presidente militar de Venezuela.

– Ha acumulado un enorme poder, ha logrado ser un elemento conciliador o neutral frente a las profundas divisiones que  existen en la estructura militar venezolana. Padrino, además, tiene modales institucionales, ha apelado muy bien a los símbolos que cohesionan la identidad militar y eso le ha permitido surfear estos dos años como un ministro muy eficaz para los enormes problemas que presenta la estructura militar.

-¿Cuáles han sido las consecuencias de, por una decisión judicial, haber dejado a los venezolanos sin la válvula de escape que significa el Referéndum Revocatorio? ¿En qué posición está la FAN en este momento?

– Si miramos hoy, días después de haberse cerrado una ventana a la  posibilidad del Referéndum Revocatorio en Venezuela encontramos un Maduro débil en la aceptación popular producto del fracaso de su gestión gubernamental. Si fuese posible realizar elecciones en Venezuela en este momento, sin lugar a dudas,  si estas fueran universales y secretas saldría inmediatamente del poder.

Un día después del cierre de la viabilidad del Revocatorio como ha quedado por estas decisiones de los tribunales penales y por lo corto del tiempo que media ya para el 10 de enero, también algunos líderes políticos de la MUD han asestado un golpe muy fuerte que genera decepción en  muchos sectores de la sociedad.

Sin embargo, el poder militar sigue intacto, a pesar de que capitalizó durante algún tiempo las criticas en torno al control de las protestas, a pesar de que capitalizó un tiempo las denuncias contra corrupción, denuncias de su vinculación con el narcotráfico tiene una enorme facilidad para desmarcarse de las acusaciones y los vemos hoy controlando los nichos de mayor poder económico que tiene la nación en este momento.

Para muestra un botón: se ha instalado una de las mayores unidades de la Guardia Nacional en lo que va a significar el control del Arco Minero en Guayana y se ha hecho después de un día de cisma nacional y está claro que los militares están en lo suyo, controlando todo lo que significa la fuente de ingresos nacionales como  es en este momento los servicios petroleros, lo que queda del petróleo, pero  apuntalando su orientación a la explotación del Arco Minero.

-¿Venezuela está bajo un régimen militar?

– Sin duda alguna. Aquí estamos en una militarización del poder que tiene sus aristas simbólicas como la del presidente de la República, su primera combatiente, pero que en términos del poder real está sustentado en los ingresos que todavía produce el petróleo y en la FAN. Así se ha mantenido los últimos 100 años de historia de Venezuela.

Se le añadió un tercer pilar en las gestiones de la democracia, dependiendo del carisma o de la eficacia de los gobiernos y atendiendo al carisma de Hugo Chávez se atendió a la visión caudillista, el carisma del caudillo, pero básicamente el poder en Venezuela se resuelve en el sustento del petróleo y de la FAN. Eso no se termina de entender en el país.

-¿Cómo analiza usted lo que sucedió esta semana con las decisiones de los Tribunales Penales de cinco estados que contuvieron la realización del Referéndum Revocatorio?

– Están ocurriendo cosas en Venezuela, hay conversaciones y hay negociaciones, son dos cosas completamente distintas. Las conversaciones se han venido dando en torno a la posibilidad de la celebración de un Referéndum Revocatorio del mandato presidencial, esas conversaciones se están estrechando en sus posibilidades  especialmente de la decisión judicial de esta semana y a partir del pronunciamiento y la posición del CNE que a mi modo de ver cerró las puertas del Revocatorio en Venezuela antes del 10 de enero de 2017. En paralelo se están dando negociaciones que han trascendido de muy buena fuente  a los medios de comunicación, a analistas. Las negociaciones se están dando en Colombia, se dieron con la transición en Chile y con las transiciones españolas y argentinas.

-¿Qué  concluimos que está sucediendo ahorita en Venezuela?

– Que se está cerrando un capítulo que tendrá  rutas felices, rutas dolorosas y que ha comenzado, sin lugar a dudas, una transición en el país. Yo creo que hay sectores del chavismo que aspiran a una reducción del mandato presidencial de Maduro, creo que hay de manera genuina una parte importante del chavismo que reclama la salida del poder de Maduro, pero no del chavismo y que  frente a esta circunstancia se abre la muy cierta reducción del mandato presidencial para convocar a unas elecciones generales en Venezuela que podrían ser en 2018 y la razón es económica por la línea que está siguiendo Maduro  que está   acabando con el país y con la posibilidad de sobrevivencia del chavismo como opción política en el país.

-¿Esto es una dictadura?

Sí. Yo incluso el día anterior viendo la fotografía de Pancho Márquez abrazándose con sus padres a las puertas del Sebin me llevó a afirmar categóricamente que estamos en dictadura en Venezuela.

-¿Qué se busca con la prohibición de salida del país dictada a varios dirigentes de la MUD, entre ellos a Henrique Capriles y a Chúo Torrealba?

– Es un mecanismo de coerción que impide que estos factores puedan ser voceros en espacios internacionales, impide la  visibilidad de importantes líderes o de factores operacionales en la  visibilización del problema Venezuela en circuitos internacionales y eso tiene un efecto demoledor; y luego cuando te abren una investigación y te ponen una medida de prohibición de salida del país, la siguiente medida es la orden de captura. Creo que viene un período de represión muy grande.

-¿Tiene una visión del futuro que nos espera?

– El problema es la venta de agendas con salidas breves, a corto plazo, creo que hay que asumir con responsabilidad que el camino que queda por delante es muy difícil, probablemente el más difícil, pero también el de la esperanza. El problema es que ese tiempo se prolongue indefinidamente.

Yo creo que hay que trabajar en una ruta  de transición política en Venezuela, una ruta de transición social, económica,  pero también una ruta de transición militar. Hay una enorme tarea en esa dirección para tener la hoja de ruta sobre la mesa cuando sea necesario utilizarla. Para eso se necesita piel y dureza de espíritu para hacerlo más allá de las amenazas y del desasosiego y la ansiedad  social que generan todos estos hechos políticos y razones económicas que han disminuido el bienestar general de la población venezolana.

-¿Piensa que el 350 puede ser la salida?

– No creo en el 350, es una ruta que no está plateada porque la capacidad de disolver en este momento del gobierno nacional se encuentra en este momento muy aceitada y esto significaría sacrificar vidas.

-¿Qué propone?

– Yo creo que lo que está puesto sobre la mesa es una combinación de métodos. Hay un capital político en la Asamblea Nacional que tiene que activarse, hay un capital  político en la MUD que tiene que reactivarse después de este golpe tan bajo que han recibido los poderes públicos.

Hay que diseñar una estrategia de capital social que no encuentra un flujo de actuación  distinto que la marcha. Eso es un desafío de los líderes políticos tienen que asumir y es cómo darle tareas a los ciudadanos para que sean eficaces en esta lucha que queda por delante para la transición y creo que hay que presentar una agenda política propositiva a los militares venezolanos  frente a esta transición.

-¿Esa agenda en manos de quién está?

– Esa agenda no se ha escrito o no se ha dicho, hay algunos que tenemos algunas ideas de  cómo deben hacerse las cosas, pero creo que debe presentársele a esa generación de relevo que está en la Fuerza Armada Nacional y que va a comenzar a moverse a partir del 2017.

Preguntarnos frente a la alternativa real de poder si vamos a perdonar la corrupción en los militares, preguntarnos si vamos a perdonar la violación de Derechos Humanos, preguntarnos si vamos  a perdonar el narcotráfico o si va a ser necesario edificar mecanismos de justicia transicional, preguntarnos cómo vamos a ejercer un liderazgo civil para controlar al sector militar que fue el único modelo posible en Chile, en Argentina, en Brasil, en España para salir de las dictaduras. Es necesario empezar a hablar más alto, con mayor contenido a la Fuerza Armada Nacional.

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