Fuente: Venezuela al Día 

Arli Méndez, sargento perteneciente a la Fuerza Armada sería el responsable de haber dado muerte a Vallenilla el pasado 22 de junio en la autopista Francisco Fajardo, justo en frente de la Base Aérea de La Carlota. Tras su imputación por el Ministerio Público (MP) este martes, donde se le atribuyó el delito de homicidio calificado ” ejecutado con alevosía y con motivo fútil”, será trasladado a la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Los fiscales Luis Alexander Dordelly y Francis Rausseo, del Área Metropolitana del Caracas,fueron los encargados de imputar a Méndez por la presunta comisión de homicidio “y uso indebido de arma orgánica”, con la que disparó a quemarropa perdigones de plomo en varias oportunidades.

– ¿Municiones reforzadas? –
Para la presidenta de Control Ciudadano para la Seguridad, Rocío San Miguel, se le hace un punto extraño que el caso del fusilamiento del joven Vallenilla, no explique en detalles la munición utilizada en el asesinato. Por lo que se preguntó quien sería el responsable de la presunta modificación para que las municiones de los funcionarios sean más letales. Pues al igual que Vallenilla, Gruseny Antonio Calderón ( 32)  murió dos días después de recibir varios disparos de perdigón de plomo, efectuados de la misma manera por Guardias Nacionales durante una manifestación en Cabudare, estado Lara.

Aunque esto podría ser una simple especulación, las investigaciones de las cientos de víctimas podrían confirmar que además del reforzamiento de municiones como perdigones, también les habrían entregado a los funcionarios bombas lacrimógenas con químicos aún más fuertes, resguardos en una especie de capsula tubular resistente, munición que además fue la causa de muerte de otros jóvenes por impacto. A esto se le suma la orden que les dieron a los militares de desenfundar armas contra los opositores.

Señalamientos que son graves y que evidentemente perpetran los Derechos Humanos de los venezolanos. Ya se encargará la verdadera justicia de desenmascarar a los responsables.

Caso David Vallenilla Crédito El Nacional

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