07/04/08. Caracas. Desde que el pasado jueves tuvo lugar el llamado “paro popular y revolucionario” en la parroquia 23 de Enero, han sido muchos los comentarios surgidos y uno de ellos señala que han recrudecido los choques entre los colectivos de ese sector caraqueño. “Tan es así, que ellos se vieron en la necesidad de pedir respaldo a grupos de otras zonas de Caracas porque no eran suficientes personas”, comentó un informante. Por su parte, Chiquinquirá Delgado, miembro del Colectivo Alexis Vive, dijo que ellos no respaldaron la acción porque consideran que “estas prácticas de capuchas y armas funcionaron durante la resistencia, en el pasado, pero que ahora hay que debatir y puntualizar con argumentos teóricos y reales”. “Nosotros respetamos la posición de los organizadores de la actividad pero no la compartimos. De hecho, ese día colaboramos con el transporte gratuito de los vecinos hasta las estaciones del Metro y con la posterior limpieza de la zona”, dijo la vocera. Entre tanto, portavoces del Colectivo Resistencia 16 de Agosto de Petare, comentaron que ellos apoyan en cese a la persecución política de camaradas que trabajan a favor de la comunidad, pero recalcaron que asistieron a la actividad para avalar las acciones más no fueron los organizadores. “No queremos que se radicalice el conflicto, pero es cierto que se han incrementado los impasses porque hay posiciones encontradas. No queremos que surgen problemas entre nosotros”, dijo un informante del Colectivo Nuevo Horizonte de Petare. La comunidad del 23 de Enero, espera que estas acciones no redunden en nuevas olas de enfrentamientos entre los miembros de las diferentes organizaciones, que colocan en vilo y con mucha presión la vida del vecino común. “No queremos violencia. Necesitamos paz, progreso, trabajo comunitario y solución a los problemas de la parroquia no más conflictos, allanamientos e inseguridad”, comentó una habitante del Bloque 30 de la Zona Central. FENÓMENO SOCIAL Para la sociología, la situación vivida el jueves 3 de abril en el oeste de la ciudad, es un comportamiento reincidente, histórico y típico de los habitantes del 23 de Enero. “Es una conducta que data de hace por lo menos 15 años y que busca, visibilidad, llamar la atención. Tienen una connotación especial que habla de intimidación, y hasta cierto punto, de superioridad, donde quieren dejar por sentado que quien tiene las armas es el que manda”, comentó un sociólogo egresado de la UCV. Para el profesional, que prefirió el anonimato, allí hay muchos hechos conexos que investigar, como el silencio policial, la falta de actuación de los uniformados y si las denuncias que ellos dicen motivaron el paro son ciertas. “Este fenómeno social es digno de estudio, porque la intención es opacar otras realidades que seguramente se viven esa gran parroquia caraqueña”, concluyó el experto en sociología. Fuente: Ultimas Noticias. Pág. 30. Caracas. 07/04/08

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