Fuente: Álvaro Pulido, El Nacional 

El 23 de julio de este año los medios de comunicación publicaron información reveladora con respecto al juicio de Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la primera dama y diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela, Cilia Flores.

Crédito AP- El Nacional

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Según un documento filtrado, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York (EE UU), encargada de llevar el caso, aseguró que uno de los implicados confesó que el cargamento de más de 800 kilogramos de cocaína de alta pureza —que tenía como destino final el territorio estadounidense— era proveniente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Aunque la información fue desmentida por el acusado, el pronunciamiento del Departamento de Justicia estadounidense dejó al aire un tema que se ha mantenido bajo perfil.  La polémica sobre la relación de personas allegadas al Alto Gobierno con el tráfico de drogas;  ha dejado en segundo plano la fuerte y continua vinculación del grupo guerrillero colombiano, que se encuentra  asentado en Venezuela, a pesar de la constante negativa de las autoridades.

Desde hace varios años, actores políticos de oposición y especialistas en seguridad ciudadana han denunciado la presencia de estos movimientos armados, provenientes de Colombia o Brasil, que han incentivado a delitos como el tráfico de drogas, el secuestro, la extorsión, contrabando, lavado de dinero y la minería ilegal.

Las indiferencias o concesiones de los diferentes organismos que conforman la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la presunta vinculación con diferentes actores del gobierno nacional durante los últimos 17 años y el su desplazamiento por parte del gobierno colombiano, al aplicar medidas de seguridad como el Plan Colombia 2000 o de Seguridad Democrática; han hecho que estos grupos guerrilleros se movilicen permanentemente a Venezuela.

Larga vida en Venezuela

Diferentes organizaciones de Derechos Humanos y dedicadas a la seguridad ciudadana han denunciado en repetidas oportunidades la presencia de grupos guerrilleros como las FARC o el Estado de Liberación Nacional de Colombia (ELN), como los más conocidos y numerosos, que se remontan a los años 80.

Para ese entonces, el territorio venezolano era más un lugar de descanso o de asentamiento temporal para estos grupos armados, después de que los enfrentamientos con el Ejército de Colombia o la persecución de las autoridades venezolanas los llevaban al límite.

Desde hace algunos años, hasta la actualidad, se presume que estos grupos armados hacen vida en Venezuela de una forma más permanente para cometer actos vandálicos como el contrabando de alimentos y gasolina; y para utilizar al país como puente para el tráfico internacional de droga.

“Anteriormente la presencia de estos grupos guerrilleros se limitaba a estar en los estados fronterizos con Colombia como el Táchira, Zulia y Apure, y era más que todo algo temporal. Actualmente se ha denunciado la presencia de la guerrilla en zonas de Barinas, Portuguesa, Trujillo, Amazonas, Bolívar y hasta en el estado Guárico”, dijo la directora de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, en una consulta realizada por El Nacional Web.

Anteriormente la manera de operar en la guerrilla era con establecimientos improvisados, conocidos como “cambuches”, debido a que la modalidad de escape era más fácil en caso de cualquier eventualidad. En la actualidad, organizaciones como el Observatorio Venezolano de Delito Organizado, han denunciado que en zonas fronterizas de Amazonas, Táchira y Zulia hay establecimientos guerrilleros bien construidos a base de concreto o acero y, hasta muchos de ellos, cuentan con luz eléctrica fija.

“Hace unos años se encontró un sembradío de amapolas y hojas de coca en la Sierra de Perijá, lo que indica que Venezuela no sólo es un puente para el tráfico de drogas”, resaltó San Miguel

En 2014, en un procedimiento presidido por el ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López, se destruyó un campamento fronterizo en el que estaban sembrados más de 20 toneladas de hectáreas de plantas de coca, amapola y marihuana en la Sierra de Perijá. De haber atribuido la medida como un logro contra la producción de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, las autoridades nunca atribuyeron el sembradío a un grupo delictivo en particular.

A pesar de que gobierno nacional ha negado en repetidas oportunidades de la presencia de grupos guerrilleros en el país, San Miguel resaltó que que las denuncias del incremento de la presencia de de los grupos armados en el país tuvo su auge cuando llegó el modelo socialista al país.

“Simpatías” revolucionarias

La simpatía del ex presidente Hugo Chávez con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia fue evidente desde el comienzo de su gobierno. “Si viene una columna guerrillera replegándose y llega a Guasdualito, y entrega las armas, y pide asilo, se lo daremos. A lo mejor yo converso con ellos para convencerlos de que el camino es la paz”, dijo el antiguo mandatario en febrero de 1999, en plenos diálogos de paz entre el gobierno del ex presidente colombiano Andrés Pastrana con la guerrilla.

Según resaltó el periódico El Tiempo de Colombia en una publicación en marzo de 2013, el ex líder guerrillero de las FARC, Luis Édgar Devia Silva,, alias “Raúl Reyes”, y quien falleció en 2008, tenía una cercana relación con Hugo Chávez desde comienzos de su gobierno en Venezuela.

Desde su llegada al poder en 1998, Chávez tomó varias medidas que dieron pie para que la guerrilla viera vía libre para operar en el país, a pesar de que un año más tarde la Asamblea Nacional Constituyente publicó en Gaceta varias recomendaciones para enfrentar a estos grupos debido a “su constante presencia” en territorio nacional.

La primera de estas “trabas” fue la de declarar la neutralidad por parte de las fuerzas de seguridad de Venezuela al conflicto armado en la frontera entre los guerrilleros y el Ejército colombiano. La segunda, fue la de iniciar un conflicto diplomático con el entonces mandatario de Colombia Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) lo que aumentó la simpatía de la FARC y el ELN con el expresidente Chávez.

“Esa ideología que tenía el gobierno y la Fuerza Armada Nacional en los años 80 y 90 de ser ‘antiguerrilla’ se perdió. La constante entrada y salida FARC y el ELN en el territorio nacional no sólo trajo consigo el aumento del contrabando sino un mal mayor: el ingreso de los ‘sanguinarios’ paramilitares”, resaltó San Miguel.

Incluso, resaltó la director de la organización no gubernamental control Ciudadano, el gobierno venezolano no sólo era condescendiente con la guerrilla, sino que “hasta castigaba a las autoridades que arremetía contra los integrantes de estos grupos”. “El caso más emblemático fue el de Humberto Quintero”, dijo.

El teniente-coronel Humberto Quintero cumplió más de tres años de cárcel en Ramo Verde al ser acusado de “traición de patria” por detener en Caracas al guerrillero de las FARC Rodrigo Granda en 2005.

División y control

Estos grupos armados que hacen vida en territorio venezolano han establecido controles territoriales en Venezuela, y en algunos casos alianzas, con la intención de predominar en el lucrativo negocio del tráfico de sustancias psicotrópicas y estupefacientes o el contrabando de dinero, gasolina y alimentos.

“Cada uno tiene su pedazo de tierra. Las FARC tienen mayor presencia en los poblados fronterizos de los estados Amazonas y Zulia. Los Elenos se encuentran principalmente en Apure, Barinas y algunas partes del Táchira. Por su parte, los paramilitares, como las Águilas Negras, los Urabeños y los Rastrojos; hacen vida principalmente en los límites tachirenses”, declaró la periodista Sebastiana Barráez, quien ha sido una de las principales figuras que ha denunciado la presencia de la guerrilla colombiana en el país.

La especialista en el tema fronterizo aseguró que la falta de presencia de las autoridades de seguridad ha promovido que los apartados y abandonados poblados de apureños o las zonas boscosas de la Sierra de Perijá sean controlados por los grupos armados. “Todo siempre cerca de la frontera. Aún se mantiene esa ‘identidad’ de ser ciudadanos colombianos”, resaltó.

Barráez precisó que  a pesar de las constantes denuncias de autoridades locales y habitantes de estados como Bolívar, Trujillo, Portuguesa, Delta Amacuro y Guárico de presunta presencia guerrillera, aseguró que no es la guerrilla como tal la que se encuentra en esas zonas.

“Este caso está relacionado a que las personas que son disidentes, o alguno que otro integrante, de las FARC o el ELN operan junto con los delincuentes locales y se hacen llamar ‘guerrilla”, aseguró.

Barráez resaltó que la capacidad de armamento o entrenamiento militar de los grupos guerrilleros y paramilitares ha hecho que bandas de minería ilegal, secuestro y extorsión soliciten de sus servicios.

Los “Boliches”

La presencia de grupos guerrilleros en el país no está estrictamente relacionada a grupos armados que provienen del exterior. Organizaciones nacionalistas como las Fuerzas Bolivarianas de Liberación Nacional (FBLN), creadas con la ideología izquierdista que buscaba proteger al país contra la posible presencia de paramilitares o el ataque de alguna potencia imperialista,  fueron creadas a comienzo de los años 90 y lograron alcanzar un auge cívico-militar luego de la llegada de socialismo del siglo XXI al país.

“Estos grupos guerrilleros, conocidos como ‘Boliches’ han operado principalmente en el estado Apure desde hace muchos años. Desde entonces , se han dedicado a los mismos actos delictivos que las FARC y el ELN en la disputa por el territorio”, resaltó el criminólogo, Fermín Mármol García, en una entrevista al  El Nacional Web.

El especialista en seguridad ciudadana también destacó que las FBLN han logrado extenderse a través de los movimientos armados y tener la suficiente influencia para poder controlar sectores y hasta municipios en Apure.

“Es evidente y notorio como estos grupos han recalado en la sociedad. Tanto así, que se ha determinado como un bloque criminal que no ha sido atendido por las autoridades estadales y nacionales”, dijo Mármol García.

En 2013, el alcalde del Distrito del Alto Apure, Jorge Rodríguez Galvis, padre del ex ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz; Miguel Rodríguez Torres, denunció la vinculación de los “Boliches” con el gobernador del estado Apure, el general de división Ramón Carrizales.

La periodista Sebastiana Barráez explicó que luego de la división  del FBLN, y que conformó grupos como las Fuerzas Patrióticas de Liberación Nacional, los “Boliches” incursionaron más en el mundo de política al simpatizar con el ex presidente Chávez y actualmente con el gobierno de Nicolás Maduro.

“Para tener mayor alcance político y poder abarcar mayor territorio, los ‘boliches’ crearon un brazo civil llamado Corriente Revolucionaria Bolívar Zamora (CRBZ), con el que han logrado impartir su ideología  a través de las Comunas”, resaltó.

Actualmente, el movimiento CRBZ ha logrado recalar en el mundo de la política, con el apoyo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV),hasta el punto de tener líderes comunales, figuras políticas municipales y hasta representación en la actual Asamblea Nacional.

Casos negados

Desde los inicios del mandato del ex presidente Chávez hasta la actualidad, el gobierno nacional siempre ha negado que las FARC y ELN se encuentren en territorio venezolano. También han hecho omiso a los “boliches” como un bloque criminal de alta peligrosidad en el país. No obstante, sí han admitido de la presencia de grupos paramilitares, hasta tal punto de responsabilizarlo de todos los problemas de seguridad que existen en el país.

“A pesar que las autoridades siempre niegan la presencia de grupos guerrilleros, se han denunciado casos en donde han secuestrado personas en Caracas y a pesar de mantenerlas en cautiverio en la capital, han tenido que pagar el rescate a las FARC en el exterior”, afirmó Fermín Mármol García.

El especialista no sólo confirma de la presencia de estos grupos armados en el país, sino que teme que pueda haber una “segunda oleada” de la guerrilla si se aplican las medidas seguridad desde el gobierno de colombiano.

“Cuando los planes como seguridad como el Plan Colombia 2000 y el de Seguridad Democrática promovieron el desplazamiento hacia Venezuela, hora el actual presidente Juan Manuel Santos estaría a punto de aplicar medidas de seguridad nacional que podrían promover la llegada de más guerrilleros y paramilitares a suelo venezolano”, dijo.

El criminólogo aseguró que las autoridades nacionales no han puesto interés en combatir a los grupos armados internacionales, que él ha catalogado como otro bloque delictivo en el país, ni siquiera a través de las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP), que han realizado procedimientos en la frontera con la intención de detener el contrabando de alimentos y gasolina.

De las pocas “intervenciones” que tuvo el Alto Gobierno con respecto al tema guerrillero, fue cuando en marzo de este año la Cancillería de la República fue el intermediario en las mesas de negociaciones entre el Estado de Liberación Nacional y el gobierno de Colombia, similar a lo que hizo Cuba entre las FARC y la administración presidida por Juan Manuel Santos, para decretar un cese al fuego unilateral.

Hasta la fecha el gobierno nacional sigue sin admitir la presencia de grupos guerrilleros en el país, a pesar de que ex funcionarios del gobierno nacional y organismos como el Departamento de Estado de EE UU siguen señalando la constante presencia de estas agrupaciones en el país, incluso de sus presunta vinculación  con personajes que integran el ala militar del país y el Alto Gobierno.

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