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Fuente: Sofía Nederr, El Nacional 

La falta de gerencia y liderazgo ha conducido al país a la compleja situación que se vive actualmente, aseguraron los generales retirados Gonzalo García Ordóñez y Raúl Salazar y los vicealmirantes retirados Jesús Briceño García y Rafael Huizi Clavier. Cerradas las vías electorales este año y ante la ausencia de resultados efectivos del diálogo, exigen a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana garantizar salidas democráticas a la crisis.

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Briceño García, ex comandante de la Armada, señaló que la crispación social va en aumento debido a la quiebra social, económica, moral, política e institucional. “El Estado no cumple con sus funciones de brindar el bienestar general de la nación ni tampoco hay una contención geopolítica de nuestras fronteras por donde se permean amenazas de todo tipo que estimulan delitos de alto nivel”.

Sostuvo que el balance opositor está lleno de errores y que se ha cedido demasiado terreno que se había abonado desde el 6 de diciembre de 2015. Señaló que no hay garantías de que el próximo año se realicen las elecciones de gobernadores y alcaldes.

Afirmó que los políticos de la oposición “con tantas digresiones no han podido resolver tantos dislates”.
Briceño García añadió que “hay gente con hambre, gente pariendo con tanta escasez y dispuesta a todo para subsistir ante el fidelismo que quiere imponerse. La Fuerza Armada puede contener un estallido social y evitar un enfrentamiento de clases”.

El oficial considera fundamental la reinstitucionalización de la organización castrense que cree puede darse, en corto plazo, si existe voluntad política. Explicó que incluye al sector castrense en las soluciones que deben explorarse porque la institución armada es parte fundamental de los problemas que aquejan al país.

Huizi Clavier, director del Frente Institucional Militar, puntualizó que el presidente Nicolás Maduro y el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, deben evitar que estalle la olla de presión que se ha formado en Venezuela. “Podría ocurrir una situación como la del 27 de febrero de 1989. Hace un año las expectativas eran otras, pero la cosa empeoró y el malestar social va in crescendo. Sin necesidad de alzarse, y no estamos llamando a eso, un Alto Mando con criterio debe presionar para hablar con claridad al presidente. El dilema está en que ahora la Fuerza Armada es el centro del poder”.
Destacó que no puede insistirse en una doctrina según la cual los disidentes constituyen el enemigo interno.

Democracia debilitada. Raúl Salazar, ex ministro de la Defensa, también llama a la institución castrense a velar por la paz y el bienestar de la nación. “La Fuerza Armada debe aconsejar al jefe del Estado lo que es mejor para el país. Esa es su responsabilidad. El militar puede emplearse en áreas distintas a la seguridad y defensa, pero por un tiempo determinado, al dejarlo en otras funciones se convierte en parte del problema y es lo que ha ocurrido”, destacó.

Salazar puntualizó que el gobierno padece de una gran enfermedad cuyos síntomas son buscar permanecer en el poder y no resolver los problemas de los venezolanos. “La situación se ha complicado desde el punto de vista económico, con efectos sobre el resto de los sectores, y por la ausencia de una planificación constante que busque el desarrollo nacional. Hay una pérdida de valores institucionales que conlleva al desorden administrativo, si no los problemas de dinero circulante no existirían. La Contraloría ni los poderes  actúan con autonomía y no hay fiscalización de las políticas, normas y procedimientos. Cualquier señalamiento contra la gestión pública se percibe como una intromisión”, señaló.

Salazar sostuvo que aún habría posibilidades de realizar el referéndum revocatorio del mandato presidencial en 2017: que se ejerza la democracia y el pueblo decida.  El ex ministro cuestionó el talante democrático del gobierno cuando se niegan los cambios, propios de las revoluciones y se actúa como un reinado.

Concertación. “El gobierno es quien impulsa el caos”, indicó García Ordóñez, quien fue jefe del Comando Unificado de la Fuerza Armada. Manifestó indignación por el deterioro de la vida del venezolano, por la imposibilidad de los ciudadanos de canjear los billetes de 100 bolívares y de acceder al dinero en efectivo, lo que generó protestas desde el viernes en varios estados.

“Parece que ya Nicolás Maduro se dio cuenta de que no está en capacidad de gobernar el país e impulsa el caos para ver cómo se va. Para entender la situación hay que analizar los datos: la masa monetaria es 800 millardos de bolívares, 80% de ese monto está en billetes de 100, es decir, 640 millardos de bolívares. Según el presidente y el ministro de Finanzas hay 300 millardos de bolívares en el exterior. Los bancos recogieron 100 millardos de bolívares y el dinero restante es del 40% de los venezolanos que no están bancarizados,  son los pobres que menos tienen y que están imposibilitados de resolver sus cosas como la compra de alimentos, medicinas o el transporte. Le quitaron la plata a la gente”, aseguró.

El alto oficial sostuvo que las acciones recientes revelan que no hay un liderazgo ni del gobierno ni de la oposición para solucionar la tragedia que atraviesa Venezuela: “Las estrategias erradas de la Mesa de la Unidad Democrática le dieron carta abierta al gobierno para violar la Constitución. No hubo referéndum ni elecciones de gobernadores este año, pese a que están en la carta magna. El diálogo no llegó a nada, se abandonó la calle y se tomaron decisiones forenses: después del diagnóstico y de que ocurre el desastre es que se reacciona. Se sabía que el Tribunal Supremo de Justicia iba a designar a los rectores del CNE y la falta de acuerdos impidió que la Asamblea Nacional tomara la decisión con anterioridad”.

García Ordoñez afirmó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana forma parte del problema porque se ha convertido en un apéndice del gobierno. “Ante la falta de soluciones y de liderazgo del gobierno y la oposición, la sociedad civil podría pasarles por encima”, advirtió.
Destacó que la salida pacífica debe impulsarse y por eso es partidario de una concertación nacional en la que participen todos los sectores.

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