Caracas. Advierten que desaparece el carácter profesional y apartidista de la FAN. Temen impacto negativo en el presupuesto del sector castrense e incremento de inconformidades en los cuarteles. La formal incorporación de la Milicia Nacional a la nueva Fuerza Armada Nacional Bolivariana implica que los ciudadanos que voluntariamente se incorporen a la defensa de la Nación adquieren los mismos derechos y deberes que los funcionarios activos del Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional y, en ese sentido, están sometidos al régimen disciplinario y al sistema de justicia militar, en los términos establecidos en la reforma a la ley que rige la institución castrense, que se llevó a cabo a través de la Ley Habilitante. En la advertencia coincidieron los generales retirados Gonzalo García Ordóñez (Ej) y Régulo Díaz Vega (GN). Explicaron que el peligro es que “el pueblo en armas”, que pretende organizar el presidente Hugo Chávez, tenga que rendir cuentas ante tribunales militares y no civiles. El principio constitucional del juez natural se relaja con consecuencias impredecibles. García Ordóñez razonó que es irrelevante que la Milicia Nacional Bolivariana constituya un quinto componente de la FAN “como organización operacional”, tal como indica el artículo 5 de la ley que entró en vigencia el pasado 31 de julio: “Lo sustancial es que no tiene cabida en la Constitución vigente y, sobre todo, que fue rechazada por la mayoría de los venezolanos en el referéndum del pasado 2 de diciembre. La milicia impuesta por Chávez es un hijo ilegítimo, que nació de una violación, de la violación de la Carta Magna”. Destacó que el artículo 2 de la nueva ley no deja lugar a dudas sobre la sujeción de los milicianos a las reglas que imperan en los cuarteles: “Las disposiciones del presente decreto con rango, valor y fuerza de ley orgánica, se aplican a las personas al servicio de la Fuerza Armada Bolivariana” El general invitó a recordar el perfil del reservista: un fervoroso partidario del Presidente de la República, pero también un ciudadano que ya concibe como un derecho adquirido la remuneración, más o menos permanente, que percibe por su incorporación a alguno de los programas sociales del Gobierno. Con ello, trató de ilustrar el desconocimiento de los dos preceptos constitucionales que definen la FAN: su carácter esencialmente profesional y el impedimento de militancia partidista de sus integrantes: “Está muy claro, los milicianos que ha promovido el Presidente no son profesionales y sí son militantes partidistas”. El dinero que repartirán. El general Díaz Vega recordó que hasta el presente la Reserva Nacional (que Chávez quería convertir en milicia a través de la fallida reforma constitucional y que ahora, mediante la Ley Habilitante, logró anexar a los componentes de la FAN) estaba adscrita al Ministerio de la Secretaría de la Presidencia y contaba con un presupuesto propio. Con la modificación de la ley, la milicia pierde autonomía financiera y funcionará con recursos del presupuesto asignado al Ministerio de la Defensa. Entre otras consecuencias, Díaz Vega presagia una hipertrofia de la nómina y de los gastos de dotación, capacitación y entrenamiento de los milicianos. Además, teme un colapso del sistema de seguridad social de la FAN: lo que debía invertirse en el bienestar de 100.000 hombres, ahora tendrá que ser repartido entre millones, según las aspiraciones gubernamentales sobre el crecimiento y consolidación de la milicia. El escenario que Díaz Vega describe pudiera complicar y quizás retardar la promulgación de la ley de seguridad social de la FAN. Según el general, en la actualidad la Fuerza Armada Nacional no opera como una institución profesional, sino como un ejército pretoriano y servil al régimen. En su opinión, no es verdad que todos estén conformes con la obligación de saludar con el “Patria, socialismo o muerte”. Tampoco cree que la milicia tiene buena acogida en los cuarteles, y considera que la mayor resistencia a la partidización proviene de los cuadros medios. “Yo creo que estamos ante una situación que generará una perturbación dentro de las FAN. Como no hubo consulta alguna y los cambios fueron tan bruscos, todavía no han sido evaluados por los oficiales”, afirmó Díaz Vega. Pero aclaró que tal perturbación no necesariamente tiene que desembocar en ruido de sables. Fuente: El Nacional. Nación/6 Edgar López elopez@el-nacional.com

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