Colombia. La guerrilla forma desde 2002 núcleos en todo el continente para librar su nueva y silenciosa batalla: la penetración en toda América Latina. Tiene una red de más de 400 organizaciones, legales y clandestinas, que operan desde Argentina hasta Estados Unidos. Bernardo es un economista argentino de unos 50 años de edad, que entre 1990 y 1996 fue asesor externo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Después de amasar una pequeña fortuna, acaba de enviar a su hijo mayor a Estados Unidos a hacer un curso de piloto civil. Hoy es un empresario que se mueve entre Nicaragua y Colombia. Héctor es un moreno colombiano de 1,90 de estatura, que llegó hace 8 años a Costa Rica y se casó con una joven nativa, por lo que obtuvo cédula de residencia en tiempo récord e ingresó en el mundo de las flotas pesqueras, en sociedad con otro colombiano, Huberth, también casado con una costarricense. Podrían ser historias ordinarias de inmigrantes latinoamericanos, de no ser porque Bernardo y Héctor (que como todos sus compañeros operan con alias) son dos de las fichas usadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia para librar una nueva y silenciosa batalla: la expansión ideológica, logística y financiera por América Latina. Según fuentes del Ejército colombiano (y de las propias FARC, que hoy colaboran con la justicia), Bernardo ha sido el encargado de la operación para penetrar los países del Cono Sur. Por su parte, Héctor (identificado plenamente como Orlando Martínez Quinto) fue uno de los autores de la masacre de Bojayá, y utilizaba el negocio de la pesca en Costa Rica como plataforma del canje de cocaína por armas. “La estrategia consiste en enviar a estos países cuadros con el disfraz de refugiados, que una vez instalados, se vuelven intocables e inician la ofensiva”, aseguró un oficial colombiano. En Argentina, donde todavía permanece la familia de Bernardo, se han recibido en los últimos 5 años a 80 refugiados políticos colombianos. Pero cuando se indaga sobre su pasado y actividades, la respuesta oficial del Gobierno argentino es que, si bien entre ellos hay varios miembros de las FARC, se trata únicamente de perseguidos o desmovilizados. Costa Rica, país de residencia de Héctor, ha recibido en los últimos 6 años más de 2.000 colombianos que, para las autoridades de ese país, están ligados de alguna forma a la subversión, a la delincuencia común y al narcotráfico. El mismo patrón se repite en Ecuador, México y Brasil, nación donde Camilo (Francisco Antonio Cadena Collazos: enlace político de las FARC, casado con una profesora brasileña y encargado del trueque de coca por armas y del reclutamiento de simpatizantes) no ha podido ser extraditado a Colombia, porque tiene estatus de refugiado desde 2006. La metamorfosis. La estratégica avanzada internacional de la guerrilla se empezó a gestar en 2002, cuando en Colombia llegó al poder Álvaro Uribe Vélez, con un duro discurso antiguerrillero y con una agresiva política de reforzamiento de las fuerzas armadas. “Por la presión militar, las FARC se vieron obligadas a renunciar a los secuestros masivos y a las grandes tomas, con las que llegaron a penetrar en la ciudad de Cali, la tercera más importante del país”, explicó un miembro de la inteligencia militar colombiana. Por ello, el Secretariado de las FARC decidió activar la penetración en el resto del continente, que ya había tenido dos fases, aunque muy poco productivas. La primera, en los años ochenta, fue liderada por Jaime Guaracas, entonces miembro del Secretariado; pero fracasó por inexperiencia. La segunda, a principios de la década de los noventa, se frenó por el retroceso del socialismo en el mundo. “Nuestra petición de ayuda para armas no encontró eco, y tampoco la de aportes financieros a la causa”, se indica en un documento de la Octava Conferencia de las FARC, fechado en 1993. Pero la tercera fase, coordinada por dos de los más importantes jefes de la guerrilla, Raúl Reyes e Iván Márquez, arrancó hace 6 años y comenzó a rendir frutos. Las FARC han logrado armar una red de más de 400 organizaciones legales, clandestinas y semiclandestinas, que desde Argentina hasta Estados Unidos respaldan su causa políticamente. Su punta de lanza ha sido una instancia conocida como la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB). No es gratuito que, tres días antes de la muerte de Reyes (2 de marzo de 2008), el Segundo Congreso de la CCB, reunido en Quito, haya aprobado una resolución de apoyo a la batalla internacional que libran las FARC para ser tachada de la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos y Europa. Esa solicitud ha encontrado eco, aunque condicionado, en los gobiernos de Hugo Chávez y Rafael Correa, enVenezuela y Ecuador, quienes han pedido que cesen los secuestros antes de respaldar internacionalmente la cruzada a favor de la beligerancia política de la guerrilla colombiana. En la red de organizaciones articulada por las FARC hay desde movimientos de revolucionarios puros hasta organizaciones defensoras de los derechos humanos, pasando incluso por partidos políticos legalmente establecidos. La categoría de legal o ilegal las da el tipo de actividades que desempeñan: si el apoyo es sólo ideológico, no tienen problemas; pero si se refiere a lo logístico y financiero, se convierten de inmediato en blanco de las autoridades. Y eso es lo que ha empezado a suceder con muchas de estas organizaciones en toda América Latina. Los tentáculos. El Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (MRTA) de Perú expresa respaldo abierto al discurso de las FARC, por tener como coincidencia ideológica la doctrina antiimperialista. Pero desde 2006, también hay indicios de que miembros de ese grupo han recibido entrenamiento militar en Colombia. En la computadora de Raúl Reyes hay un correo que escribe el responsable de las FARC en Chile. “La presente tiene como objetivo plantearle una situación que requiere de su orientación. Como usted sabe, aquí tenemos relaciones con Gabriel (Bausilio Vásquez Vásquez), el encargado del MRTA de Perú en Chile. Este hombre, que también es hermano de Juan (identificado como Julio César Vásquez, un refugiado), reside en Bolivia, y nos dice que en Perú su movimiento tendría unos 18 hombres listos para ir a prepararse, tal como los Juanes (presuntamente, guerrilleros colombianos). Incluso preguntan si es mejor irse en diciembre o en enero. El problema es que no tienen forma de retomar contacto con usted, por los problemas que sabemos. Por tal razón le pidieron a Gabriel que los vincule con las FARC. Él nos hizo la petición y nosotros nos comprometimos a pedir orientación, que es lo que hago ahora”, señala el correo firmado por Roque. La policía peruana tiene evidencias de que el apoyo en ese país es más logístico y que las FARC usan la ciudad de Iquitos como cantera de milicianos, armas, tráfico de drogas y para recuperar a sus heridos. Un solo hombre, Gonzalo Guerra Siquihua (Gusano, detenido en febrero de 2004 y luego deportado a Colombia), admitió haberle entregado a esa guerrilla miles de pistolas y cartuchos, entre otras armas. En Ecuador, Nubia Calderón (compañera del fallecido Raúl Reyes, de cuya muerte no hay certeza todavía) logró obtener residencia y comprar propiedades en Quito, a pesar de tener una orden de captura vigente en su contra en Colombia por rebelión y terrorismo. Figura como administradora de un almacén de ropa y maquillaje, pero es realmente el enlace de las FARC en ese país. También en Venezuela y Colombia, grupos de jóvenes aglutinados en el Clan Cruzada Latinoamericana y en el Grupo Anarkista han sido entrenados en manejo de explosivos y de armas. La huella de ese vínculo quedó en las calles y paredes de Bogotá, después de la agitada marcha del pasado primero de mayo. La conexión ranchera. En México existe un núcleo de apoyo a las FARC, con movimientos de izquierda y estudiantes de la Universidad Autónoma de México, lo que quedó en evidencia luego de que varios de sus integrantes fueron sorprendidos en el campamento de Raúl Reyes durante el ataque en el que murió el líder guerrillero. En el año 2002, el presidente Uribe reclamó la existencia de una oficina de las FARC en plena capital mexicana. Después de la denuncia fue cerrado un local ubicado en la colonia Navarte, en el que residía Luis Burbano, alias Marcos León. Desde entonces, los gobiernos de ambos países no han cesado en sus investigaciones para detectar otros lugares desde donde se apoyaría al grupo guerrillero en Ciudad de México, Monterrey y Toluca. Esas investigaciones se han orientado ahora hacia la estudiante mexicana Lucía Morett, quien resultó herida en el ataque al campamento de Reyes. Según reportes de la inteligencia militar colombiana, Morett estaba al frente de una célula de las FARC en México. Sin embargo, hay evidencias que señalan a algunos colombianos residentes del DF que estarían por encima de ella en el organigrama y se encargan de obtener el apoyo político de miembros de partidos de la izquierda y construir enlaces con organizaciones ligadas a la segunda fuerza política del país: el Partido de la Revolución Democrática (PRD). La inteligencia colombiana destaca tres direcciones sobre las que ha indagado: una en el céntrico barrio capitalino de Santa María la Ribera y dos empresas (un concesionario de carros y una casa de cambio) ubicadas en la otrora aristocrática colonia Roma, también en la capital mexicana. Entretanto, el cubículo de Filosofía y Letras de la UNAM es vigilado de cerca. Un alto oficial del Ejército de Colombia reveló que representantes de las FARC en México mantienen una relación “solidaria” con el Frente Popular Francisco Villa, grupo ligado con el PRD. En 1998, este colectivo surgió para reclamar la escasez de viviendas; sin embargo, se vinculó con un sindicato de autobuses conocido como Ruta 100, cuyos dirigentes fueron acusados hace varios años de mantener nexos con la organización terrorista peruana Sendero Luminoso. Con el tiempo, el Frente Francisco Villa creó otro brazo de acción: Los Panteras, una organización de taxistas pirata en la capital mexicana. Información de inteligencia de Colombia y México indica que las FARC integran sus redes urbanas con esta metodología: personas sin vínculos militares, pero con preparación ideológica y académica. La edad de reclutamiento va de los 16 a los 30 años de edad y después de 2 años de entrenamiento, según el comportamiento, el participante puede ser promovido a comandante de escuadra y reemplazante de guerrilla, entre otros cargos. Caminos al norte. El lindero entre el apoyo ideológico y el logístico (incluido el tráfico de drogas y armas), además de la condición de refugiados intocables de quienes promueven estas organizaciones, son elementos que preocupan a las autoridades de Colombia. Desde Bogotá se investiga el posible nexo que las FARC mantienen con los poderosos carteles de la droga de Sinaloa y Juárez, en México. “Es claro que intentan lavar el dinero producto del narcotráfico”, afirmó la inteligencia colombiana, que les sigue los pasos con infiltrados. La Procuraduría de México (encargada de los expedientes penales) investiga si algunos de los 16 mexicanos que se encontraban en el campamento de Reyes al momento del bombardeo tenían conexiones con esta célula, aunque sus familiares y Morett lo niegan. Ahora, todo indica que el principal esfuerzo de las FARC está encaminado a establecer lazos en Estados Unidos. “Un problema de fondo es que ustedes no tienen un vocero estratégio que pueda comunicarse con personas de influencia de mi país”, se lee en un correo enviado en octubre de 2007 a Reyes por Jim Jones, un académico estadounidense que mantiene contacto fluido con esa guerrilla y que les ha servido de puente con legisladores y personajes de centros de estudios políticos en Estados Unidos. Se sabe que las FARC ya instalaron dos puntos de trabajo ideológico en Norteamérica: una organización ambientalista y un centro de estudios en Carolina del Norte. Después de la muerte de Reyes, la Comisión Internacional de las FARC se amplió con Orlay Jurado (Hermes, radicado en Venezuela) y Francisco Cadena (Camilo, residenciado en Brasil). La inteligencia colombiana admite que, aunque las FARC están acorraladas militarmente, pueden exhibir su fortalecimiento exterior como su gran victoria en esta década. Fuente: El Nacional. Siete Días/1

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