Fuente: El Impulso

Pasos fuertes, seguidos de un golpe. Después se escuchan personas corriendo. Ese fue el ruido que alertó a la residente de la vivienda 1174 ubicada en la calle 11 entre 20 y 21 de la urbanización La Ermita de Quíbor, municipio Jiménez.

Crédito El Impulso

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Eran las 11:00 de la noche del viernes y la dama de 54 años se encontraba viendo televisión, mientras su esposo, su cuñado y la mujer que trabaja en la casa estaban dormidos. La señora sabía que algo pasaba y abrió la puerta de la casa muy despacio.

Cual fue su sorpresa cuando en el piso de un lado en la reja blanca consiguió un artefacto, al verlo se asustó y corrió a levantar a todos. Se trataba de un explosivo, el cual no detonó.

Algunos testigos que no quisieron identificarse comentaron entre dientes que vieron al menos dos sujetos.

Uno se detuvo frente a la vivienda y metió la mano por la ventana y lanzó el artefacto, para posteriormente salir corriendo, al parecer un vehículo los esperaba en la esquina y desde allí escaparon.

Desde ese preciso instante se comunicaron con funcionarios del Cicpc Subdelegación de Quíbor, quienes acordonaron la zona, la familia salió por la parte de atrás de la casa y la desalojaron. Los residentes de La Ermita pasaron la noche en vela, temían por el explosivo.

Funcionarios del  Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), llegaron hasta el sitio de los hechos y observaron que se trataba de una granada de mano bivalente, modelo DM-51. La cual fue colectada y trasladada en una frazada especial.

Las causas sobre por qué el explosivo no detonó pueden ser varias. Desde el mal almacenamiento, hasta un defecto de fábrica, pero los expertos en la materia -en este caso- lo catalogaron como “suerte”.

Trascendió que una vez se separa la espoleta del artefacto el mismo se acciona en 3 segundos, teniendo un radio de acción mortal de 10 metros y fragmentario de al menos 35 metros.

Cabe destacar que la granada que fue recolectada por los efectivos del Sebin, es de fabricación alemana, de vieja data y aunque hace al menos 10 años que en Venezuela no se importan granadas, las mismas son de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB)

Una fuente policial indicó que en el mercado negro estaban alrededor de 200 mil bolívares.

 

No es la primera vez
Cabe destacar que no es la primera vez que en está urbanización viven este tipo de experiencias, la primera fue el 16 de abril del 2016, en horas de la tarde cuando dos sujetos en una moto lanzaron un explosivo, el cual cayó dos casas más allá, en la misma acera y en el mes de febrero de ese mismo año ya unos delincuentes habían pasado disparando.

En ese momento se desconocía el origen de la acción de los delincuentes, pero al pasar de los días se supo que era por no pagar una vacuna. Las extorsiones las recibe un agricultor de unos 35 años de edad, quien trabaja fuera del estado, y reside en una urbanización cerrada en Quíbor. Las amenazas son que si no cancela una cantidad de dinero sería “eliminada” su familia y al parecer este hombre se había negado.

Es la tercera vez que le lanzan un ataque. El primero fue cuando dispararon y el segundo fue cuando lanzaron el explosivo en el 2016, pero cayó en la vivienda que no era: la casa de sus padres.

Un vecino destacó que sentía rabia. “Los delincuentes no pueden ver a alguien con un carrito o con una tierra, porque ya piensan que es millonario. Acá en Quíbor todos vivimos en zozobra”, destaca el hombre quien no se identificó por temor.

El padre del agricultor a quien se le resguarda su identidad por protección destacó que su hijo suele recibir llamadas, sabe que nunca ha pagado, pero nunca les dice nada a ellos para no “mortificarlos”, “aunque nosotros vivimos angustiados”, destaca el hombre.

 

El Pollo y El Estrellita
Ante el suceso a la vivienda atacada llegaron comisiones de la Base Contra Secuestro y Antiextorsión del Cicpc Lara, quienes se encargarán de la investigación.

Se supo por una fuente policial que estos funcionarios ya vienen trabajando en estos casos de extorsiones que figuran en Quíbor.

“Son dos bandas las que operan en Jiménez y sus integrantes están plenamente identificados”, dijo la fuente.

Destaca que una está liderada por un hampón conocido como Manuelito, quien está en la calle y hace de las suyas, se ha convertido en uno de los más buscados.

La otra banda la conforma  Francisco Antonio Medina Sivira, conocido como El Pollo y Jesús Alberto Rodríguez Vergara, alías El Estrellita.

El primero preso en El Rodeo, mientras el segundo se encuentra en La Cuarta, la cárcel de San Felipe. Ambos trabajan juntos y suelen llamar a sus víctimas para pedirles dinero.

Según la fuente policial las llamadas extorsivas que había recibido el agricultor son de una persona que se identifica como El Pollo. Aproximadamente un año tienen acosándolo, por lo que los sabuesos del Cicpc se montarían en el caso.

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