Caracas. América Latina puede ser garante para lograr la paz con las FARC. El Presidente afirmó que recibirá a Uribe como a un hermano en la reunión del 11 de julio. El presidente Hugo Chávez dijo haber quedado muy sorprendido cuando supo que el Ejército colombiano rescató a Ingrid Betancourt, los tres estadounidenses y otros 11 secuestrados que se encontraban en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. “Me quedé frío. En ese momento empecé a hacer llamadas y me entero de esa feliz noticia”, señaló el mandatario en la VII Reunión de Ministros de Información del Movimiento de los Países No Alienados, que se celebra en la isla de Margarita. Comentó que de inmediato se comunicó con su homólogo colombiano Álvaro Uribe para felicitarlo. “Compartimos el júbilo y la alegría de Colombia”, apuntó. Chávez aseguró que recibirá al jefe de la Casa de Nariño “como a un hermano”, en una reunión que sostendrán el 11 de julio en Caracas. “Estamos esperándolo, viene a visitarnos (Uribe) y será recibido como siempre, como un amigo. Nos dijimos cosas muy duras, entre hermanos también ocurren esas cosas. Pasó y ojalá, pase para siempre. Que nos respetemos, pues”, indicó. “Ya no es la hora de los frentes guerrilleros, sino el de las oleadas de los pueblos. Desde mi punto de vista, el tiempo de los fusiles ya pasó. Hago un nuevo llamado a las FARC para que lo piensen”, dijo. El mandatario no opinó sobre los señalamientos de Ingrid Betancourt, quien aseguró que tanto Chávez como el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, debían respetar la democracia colombiana y la legitimidad de Uribe. Reiteró que los países de América Latina pueden fungir como mediadores en un proceso de conversaciones con la guerrilla para la paz. La Asamblea Nacional aprobó en acuerdo para celebrar la liberación de los 15 secuestrados. En el documento no se menciona ni al Gobierno ni al Ejército colombiano. Aplauso mundial. Los gobiernos de la región, que continuaban ayer felicitando a Uribe, reclamaron a las FARC que depongan las armas y abogaron por una solución pacífica al conflicto armado interno. El presidente estadounidense, George W. Bush, celebró el triunfo de su “amigo” en Colombia. El canciller brasileño, Celso Amorim, opinó que la guerrilla no tiene futuro en la lucha armada. “No existe la menor duda de que las FARC están muy debilitadas”, apuntó. El presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, consideró como un paso importante y una fiesta para Colombia y América Latina la liberación de los rehenes en Colombia. “Recibí la noticia con muchísima alegría”, dijo. Los mandatarios de México, Felipe Calderón, y Uruguay, Tabaré Vásquez, llamaron a Uribe para comunicarle personalmente su respaldo al operativo y aplaudirlo por el éxito. Análisis La prudencia condicionará la participación “La participación de Chávez es importante, pero bajo un condicionante, que tiene que ser el respeto a la democracia colombiana”, la frase de Ingrid Betancourt contrastó con el reconocimiento almibarado que manifestaron los cinco ex rehenes que la guerrilla entregó al mandatario, y abrió la interrogante de si a partir de ahora el gobernante tendrá la misma participación del pasado. Los esfuerzos que Chávez emprendió desde agosto del año pasado por la liberación de los secuestrados son recordados en Colombia, a pesar de que sus declaraciones posteriores empañaron su trabajo de movilizar a la comunidad internacional sobre el tema, coincidieron los analistas Jaime Zuluaga Nieto y Elsa Cardozo. Pedirle al gobierno de Álvaro Uribe reconocer como fuerza política a las FARC, lamentar la muerte de Raúl Reyes y descalificar a su par colombiano tumbaron su imagen. “La Operación Jaque no desdice el valioso apoyo que prestó Chávez hasta noviembre cuando se produjo la ruptura entre él y Uribe. Betancourt ha insistido en las liberaciones unilaterales y en que se normalicen las relaciones entre Venezuela y Colombia”, indicó Zuluaga Nieto, profesor de Historia Política de la Universidad Nacional de Colombia. La madre de Betancourt, Yolanda Pulecio, visitó constantemente a Chávez para que intercediera ante las FARC por su hija. “El apoyo del presidente venezolano es muy importante porque tiene mucho liderazgo”, afirmó en agosto. Zuluaga Nieto sostiene que una próxima participación de Chávez dependerá de cómo evolucionen las relaciones bilaterales y si mantiene su posición actual de llamar a la guerrilla a que se desmovilice. Para Cardozo, es improbable que Chávez destaque como lo hizo, porque el rescate socavó su teoría de que Uribe no quería la liberación. “La gestión queda fuera de cualquier arreglo político y sin papel útil en el futuro”, indicó. Uribe y Chávez se reunirán el viernes. Cardozo cree que el primero vendrá fortalecido y “legitimado en su liderazgo, mientras que Chávez se presenta con grandes dificultades internas, por sus vaivenes de opiniones sobre la guerrilla y con una credibilidad disminuida”. Cree que lo recomendable para Chávez es mantener la prudencia y el silencio sobre el tema. Fuente: El Nacional. Mundo/13

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