La Guardia Nacional, que tanto respeto y admiración despertaba en la población venezolana, dejó de ser la fuerza armada de cooperación y perdió su lema: El honor es su divisa.

Crédito El Impulso

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Tal declaración fue hecha por el Dr. Rafael Narváez, abogado penalista, ex parlamentario, defensor de los Derechos Humanos y coordinador de la organización no gubernamental Defensa por los Derechos Civiles.

La GNB se ha convertido en brazo armado, opresor y al servicio del Ejecutivo nacional para atacar a la ciudadanía y limitar los derechos civiles y políticos de la población que está atenazada por el hambre.

El Gobierno nacional, desatendiendo el clamor popular y sin la menor sensibilidad social, no acepta la ayuda humanitaria, no solicitada, que están ofreciendo algunos países que se han dado cuenta del drama que está afligiendo a las familias de menores recursos económicos y que hoy subsisten con dificultades porque no consiguen los alimentos indispensables.

Tampoco ha solventando la deuda que tiene con los laboratorios que producen medicinas y no acepta donaciones de fármacos, demostrando indolencia, a pesar de que pregona que está con el pueblo en los constantes anuncios publicitarios que despliega por todas partes.

Este gobierno, como ya lo dice el común de los venezolanos, tiene el corazón de pieddra con el agravante de que trata de ocultar una realidad que no puede tapar porque los videos que circulan en el mundo muestran las colas de personas, en actitud mendigante, ante los establecimientos que pueden ofrecer uno u otro producto, los ataques despiados de la Guardia Nacional, las detenciones practicadas a personas que pernoctan en busca de productos básicos y, en fin, la despiadada forma en que actúa ese cuerpo que no cumple con las funciones que tiene asignadas, sino que atropella constantemente a los más débiles e indefensos.

Mientras, la delincuencia desborada sigue cometiendo sus crímenes y todo tipo de fechorías a todas horas.

En estos momentos se violenta el derecho a la libertad, que es fundamental después del derecho a la vida, ambos consagrados en la Constitución de la República.

El Ministerio Público no restablece la legalidad, expuso. No es delito hacer cola para buscar alimentos, ni mucho menos para buscar una medicina.

Delitos son los que cometen guardias nacionales involucrados en el tráfico de drogas. Y es allí donde falla ese cuerpo uniformado.

Fuente: El Impulso

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