Fuente: El Nacional 

Ayer en la mañana los habitantes del conjunto residencial Longaray, en El Valle, y de zonas residenciales de la UD3, de Caricuao, contabilizaban los destrozos causados por la Guardia Nacional Bolivariana luego de la arremetida contra ambas localidades del oeste de Caracas.

En Longaray los residentes decidieron no sumarse al trancazo convocado por la oposición el miércoles, pero en la noche funcionarios de la GNB estacionaron tanquetas en toda la avenida, lo que causó molestia entre los vecinos, que decidieron cacerolear y trancar la vía para evitar el avance.

“Asesinos, váyanse de aquí”, expresaron los vecinos que a los pocos minuto vieron cómo los militares les dispararon balas, perdigones y lacrimógenas. Los funcionarios tampoco se quedaron callados y respondieron con amenazas. “Prostitutas, las vamos a violar a todas”, les gritaban a las mujeres.

“Ya no nos sentimos seguros. Quienes nos deben defender, nos atacan, y ahora lo hacen hasta en nuestros hogares. Eso no puede seguir pasando”, manifestó una habitante del edificio Jhosephine. Otra residente del lugar indicó que los militares, luego de romper los portones, intentaron entrar a los estacionamientos pero no lo lograron. Los ataques comenzaron a las 10:00 de la noche y terminaron a las 3:00 de la mañana.
La noche de los portones.
En Caricuao la GNB derribó con tanquetas los portones de los bloques 3, 17, 19 y 20 de la la UD3. Manifestantes volvieron a cerrar las calles a las 7:00 pm del miércoles.

Colocaron escombros en la vía, barricadas, levantaron alcantarillas y gritaron consignas contra Nicolás Maduro. En todo momento la protesta contó con el apoyo de los vecinos, pese a que estos no estaban presentes.

“Esos funcionarios destruyeron lo que con tanto esfuerzo hemos construido. Nos atacaron desde las 10:00 de la noche hasta la 1:00 de la madrugada. A ellos nada les duele porque, como todo se los regalan, no saben lo que cuesta trabajar para tener su patrimonio”, dijo una habitante de la torre 17 en conversación con una vecina.

La otra respondió: “Ninguno de nosotros pudo dormir”.

“Esto es terrorismo de Estado, es una forma de asustarnos”.

“La GNB quiere que pensemos que la protesta de los muchachos justifica su desmedida actuación, pero se equivocan; yo aplaudo la protesta de esos chamos”.

Los disparos y la violencia que generaron los militares alteraron los nervios de un niño de 9 años de edad. ¿Mamá, por qué ellos ­la GNB­ actúan así?, preguntaba. “Yo no sabía que responder porque mi hijo siempre me decía que cuando creciera quería ser un gran militar: pero ahora, con lo que ocurrió, creo que cambió de parecer”.

Además de daños a los edificios, los militares aprovecharon para dañar también vehícu los en los estacionamientos.

Los vecinos de la UD3 también mostraron preocupación por los hechos. Denunciaron que a los jóvenes los apuntaban con láser. “No sabemos qué tipo de armas estaban utilizando, no sabemos si solo los estaban asustando, pero de esta gente se puede esperar cualquier cosa, y nosotros no queremos una masacre y mucho menos que nos maten a nuestros muchachos porque su único pecado es no querer a Maduro”.

Durante todo el día los vecinos temían que el Sebin irrumpiera en sus viviendas, como ocurrió en El Paraíso.

 Crédito El Nacional

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