Fuente: El Tiempo

El creciente poder del sector militar dentro del Ejecutivo es expresión, según expertos en materia castrense, de un ajedrez político que busca preservar el control y la gobernabilidad, pero que también puede convertirse en un arma de doble filo.

El 11 de julio el presidente Nicolás Maduro otorgó al ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, las competencias de los sectores agroalimentario, farmacéutico e industrial. El mandatario llamó a “todos los ministros y ministras y todas las instituciones del Estado a estar bajo el orden y la subordinación absoluta” del Comando Nacional Misión Abastecimiento Soberano, a cargo de Padrino López y su persona.

El general retirado y exministro de la Defensa, Raúl Salazar, considera que el Ejecutivo cometió un gran error, porque “las Fuerzas Armadas tienen una función muy clara que es la seguridad y la defensa nacional”. “Cada quien tiene que ocupar la función que le corresponde”.

A su juicio, una vez más el Gobierno realiza acciones propias del juego político en detrimento del desarrollo integral del país.

“¿Qué tanto puede estar capacitado el general Padrino López sobre alimentación, tierra o siembras? Se está cediendo poder político por poder militar, pero al final se intenta correr tiempo y evitar, a toda costa, el referendo”.

Ala civil y militar

Ya durante la enfermedad del presidente Hugo Chávez, se ventilaba una pugna entre un sector militar y otro civil dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).

Se delineaba un ala castrense encabezada por Diosdado Cabello, que rechazaba la posibilidad de que Maduro, que lideraba el ala civil, se convirtiera en el sucesor del líder de la revolución.

Posteriormente, esas diferencias parecieron solventarse. “Yo creo que el ala civil es más militar que nosotros mismos”, dijo Cabello en mayo de 2014. El tiempo pareció darle la razón, por razones pragmáticas.

En este momento se busca transferir responsabilidades en una apuesta por mejorar la disponibilidad de alimentos, mientras que por otro lado, se apunta a extender el control castrense a futuro.

El exministro de la Defensa Fernando Ochoa Antich (1991-1992) no descarta que Padrino López sea un eventual ficha para ocupar la vicepresidencia de la República y luego, ante un posible referendo revocatorio el próximo año, busque garantizar la continuidad.

Ochoa Antich cree que la designación de Padrino y la de Néstor Reverol como ministro de Interior, Justicia y Paz demuestran que “hay un problema delicado” en el manejo del tema militar. “Hay un elevado grado de inestabilidad política, debido al deterioro total de la aprobación popular de Maduro, lo que podría dar paso a una insurrección militar o a un estallido social”.
Cree que las “labores de inteligencia” de Padrino dentro de la Fuerza Armada podrían contener “el descontento de los mandos medios”, producto de que el CNE “estaría convirtiendo al Gobierno en un régimen inconstitucional” al retrasar el revocatorio

Renovación de la Fanb
La presidenta de Control Ciudadano, Rocío San Miguel, asegura que el posicionamiento de Padrino López obedece a la reedición de algunos planes de vieja data que han demostrado su poca eficiencia, como lo fue en su momento el “Plan Bolívar 2000”.

“Este tipo de orientaciones forma parte del modelo revolucionario chavista que se reedita desde el Plan Bolívar 2000 hasta la presente fecha, y el giro de estos 17 años ha demostrado que estas incursiones son un fracaso”.

San Miguel opina que existe un co-gobierno que tiene dos cúpulas, “dos castas; una política y otra militar: esta, que muy tempranamente, se puso en plena ejecución desde la ausencia de Chávez hasta la fecha, la vemos expresada en las competencias que tiene asignadas Padrino”.

Subraya que la fuerza militar no ha demostrado “resultados ostensibles” cuando se ha requerido su participación en el desarrollo nacional.

Especificó que sólo se puede facultar la incorporación de oficiales activos en materias de abastecimiento si existe una “situación de conflicto armado”.

“Venezuela actualmente no está en una situación excepcional como esa. Es el único supuesto que justificaría una incursión de todo el estamento militar, para dirigir la administración pública”.

Por otro lado, el exinspector de la Fuerza Armada Nacional, G/D Manuel Andara Clavier, explicó que Maduro con este tipo de decisiones administrativas “traspasa el fracaso en su política económica a la Fuerza Armada”. Explica que estos planes tienen la particularidad de ser “improvisados”, por lo cual su único destino es errar en el tiempo.

“Lamentablemente estas acciones han venido dañando la disciplina, la moral, la autoridad de la Fuerza Armada, incluso el profesionalismo. Se ha desvirtuado completamente la institución porque realmente esa no es su misión”, dijo.

Sin embargo, se muestra optimista al establecer que la Fuerza Armada Nacional tiene la capacidad de “renovarse generacionalmente” para no repetir los errores que hoy están en su haber. “El hecho que una casta militar haya conducido a la institución al fracaso no quiere decir que no haya la posibilidad de una renovación de cuadros. Ya es tiempo en Venezuela de tener un plan que permita restituir el sello constitucional de la Fuerza”. Avizora que el cambio es posible y abriría una esperanza para el retorno al carril constitucional del componente.

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