Bogota. Jean Pierre Gontard se refería a Uribe como un “vaquero fascista”. Un documento que llegó a manos del presidente colombiano reveló las andanzas del mediador europeo. Hasta hace 35 días, Jean Pierre Henri Gontard, el emisario que Suiza y Francia enviaron a Colombia para mediar en el conflicto con las FARC, era bienvenido en la Casa de Nariño. El bonachón suizo, de 57 años de edad y de español fluido, entraba con facilidad en el país y conocía no sólo la agenda con esa guerrilla sino los pormenores de los pírricos avances con el ELN. Por eso, a ninguna autoridad le llamó la atención que registrara cuatro ingresos en Colombia entre abril y julio. Y que en su bitácora de entradas sumara cerca de 30 viajes, desde 2001, cuando se estrenó como mediador en el Caguán, en tiempos de Andrés Pastrana. Pero las cosas cambiaron radicalmente cuando a manos del presidente Álvaro Uribe llegó un documento de no más de 10 páginas. En él se describe la cercanía que alcanzó Gontard –consejero personal de la canciller suiza, Micheline Calmy–Rey– con las FARC, y se trascriben duros calificativos del suizo sobre Uribe. “En opinión de Jean Pierre, siendo Uribe un vaquero fascista es más abierto a escucharlos que Pastrana. Gontard conoce que el secretario de la ONU (todo indica que hablan de Kofi Annan) no gusta de Uribe. Por sus posiciones guerreristas lo considera prepotente e ignorante, ordinario finquero o vaquero”. Pero los calificativos, consignados en un correo de Reyes al secretariado, del primero de julio de 2004, no fueron los que precipitaron la crisis. La línea. Para el gobierno de Uribe, Gontard se acercó tanto a las FARC, que terminó sugiriéndoles jugadas políticas para negociar y hasta les sirvió de correo humano para llevarles dinero a sus fichas en Europa: trasladó en sus bolsillos diplomáticos 2.000 dólares para alias Lucas Gualdrón, principal representante de las FARC en Suiza. Y sobre la supuesta asesoría, un correo de 2002 firmado por alias Juan Antonio, dice que Gontard les advirtió que la llegada de Dominique de Villepin como primer ministro francés, marcaba el momento para hacer “jugadas políticas y aumentar la división con Estados Unidos” en relación con la exclusión de las FARC de la lista de terroristas. Para funcionarios del gobierno Uribe es claro que esas instrucciones de Gontard desbordaron sus tareas. “Incluso prestaba la papelería del Institut Universitaire d’Etudes du Développement del que fue su subdirector, para que Reyes le escribiera mensajes a Calmy–Rey, quien tiene un marcado interés en la causa guerrillera”, dice un alto funcionario. Esa inclinación de la canciller Calmy–Rey quedó evidenciada en un análisis del propio Gualdrón hecho en el año 2006: “La derecha y la ultraderecha, actualmente representadas en el Gobierno suizo, ejercen presión sobre la ministra, que muestra una sensibilidad frente a nuestra causa”. Todo esto –dicen– explicaría por qué Calmy–Rey fue tan fría a la hora de referirse al éxito de la Operación Jaque, mientras que su Gobierno, tras los reclamos de Colombia contra Gontard, se apresuró a advertir que sus actuaciones y declaraciones no comprometen a Suiza. Viaje. Pero hay un punto adicional que inquieta a Colombia y por el que seguramente le preguntará muy pronto a Suiza y a Francia: la reubicación de familiares de Reyes y de Simón Trinidad en Créteil, pequeña ciudad cerca de París. Hay total certeza de que, en febrero de 2007, Gontard y Noel Sáez –el emisario francés– ayudaron a una hija de Reyes y a su esposo cubano, a obtener visas, empleos y beneficios de Francia. Y un año antes, lo había hecho con familiares de Trinidad. A esto se une la evidencia de mediación, o de intento, del suizo, en al menos tres secuestros perpetrados por las FARC y la intención manifiesta de Gontard de pactar encuentros con el secretariado a espaldas de Bogotá. ¿Mediador purasangre? En Francia y en Suiza creen que se trata de un ataque del gobierno Uribe contra un mediador autorizado para frenar a quienes insisten en negociar con las FARC. Así opina Daniel Pécaut, director de la Escuela de Estudios Sociales de París, quien considera que el gobierno colombiano quiere aprovechar el éxito mundialmente reconocido de la Operación Jaque para advertir que no va a aceptar más presiones. “Mas allá del caso de Gontard, se trata de una advertencia a Francia y a Suiza para que no sigan insistiendo en meterse en los procesos de negociacion con las FARC”, dijo Pécaut. Y agregó que Gontard siempre desempeñó de manera abierta –con el aval de Bogotá– un papel de facilitador en relación con el tema del intercambio humanitario, y de manera más especifica, buscando la liberación de Betancourt al lado del emisario francés. Lo cierto es que el incidente también sacó a relucir el palmarés del mediador suizo que ha cumplido misiones en África, Asía, Vietnam, Pakistán, Bangladesh, Medio Oriente, Camerún, Burundí, Congo, Costa de Marfil y Nigeria. Lo concreto es que el viaje que el suizo hizo al país, el pasado 2 julio, para ultimar un frustrado encuentro con Alfonso Cano, nuevo jefe de las FARC, fue el último, al menos como mediador. Restrepo espera resultados pronto Gobierno adelanta contactos con las FARC BOGOTÁ DPA ——————————————————————————– … El alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, anunció que el Gobierno de su país avanza en el contacto directo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, sin la mediación de España, Francia y Suiza, para concretar un intercambio humanitario. Restrepo expresó que podrían estar a las puertas de entablar un diálogo con el máximo jefe de las FARC, Alfonso Cano. “Evidentemente ya hemos empezado a dar los primeros pasos y tenemos unos cronogramas establecidos dentro del Gobierno. Esa es una decisión tomada”, declaró. “Lo importante es que rápidamente podamos constatar que existe una voluntad de diálogo directo. Si es así, pondremos en marcha el plan que hemos diseñado con el presidente Álvaro Uribe”, dijo. Según un reporte del diario El Tiempo, la Casa de Nariño está a punto de enviar un emisario para que converse con Cano, quien estaría en el cañón de Las Hermosas, ubicado entre los departamentos de Tolima y Valle de Cauca, suroeste del país. “Lo que también está claro es que no hay ningún interés por parte del Gobierno en ceder en la presión militar, ni en sus labores de inteligencia. Uribe no está dispuesto a seguir con el juego de Raúl Reyes: tantos años pidiendo negociación, con el único propósito de dar positivos diplomáticos”, habría declarado una alta fuente gubernamental al periódico. El Tiempo señaló que Uribe espera una respuesta clara del máximo jefe de las FARC lo antes posible, o de lo contrario las autoridades efectuarían la que sería “la mayor ofensiva militar hasta ahora vista en Colombia”. Las FARC, por su parte, expresaron en un comunicado: “Independientemente de un episodio como el sucedido con la Operación Jaque, mantenemos vigente la voluntad de concretar acuerdos humanitarios”. Fuente: EL Nacional. Mundo/14

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