Afectadas las jefaturas. Más de 400 efectivos serán redistribuidos en las zonas del área metropolitana con mayor incidencia delictiva. Las jefaturas civiles perdieron la custodia de la PM. Desde la semana pasada, en la Jefatura Civil de Candelaria sólo hay un sargento de la Policía Metropolitana. Su misión es anotar en un cuaderno las denuncias sobre hechos delictivos que ocurren en ese sector. Pero como carece de recursos para levantar actas y comunicarse con el resto de las autoridades, por regla general lo que hace es informar a la gente sobre la ubicación de la policía judicial, tres cuadras al sur. En San Bernardino, San Agustín del Sur y las otras 19 parroquias de Caracas la situación es similar. Anteriormente, las jefaturas civiles tenían asignados a tres funcionarios uniformados que trabajaban en turnos de 24 por 48 horas. Ahora, el único efectivo está en esa oficina de lunes a viernes, entre las 8:00 am y las 5:00 pm. Los fines de semana no hace guardia. Este ha sido el primer cambio percibido por los funcionarios de la PM desde que fue promulgado el decreto con rango, valor y fuerza de Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional, que ordena la supresión y liquidación de esa institución. Pero a los agentes no les han informado cuál será su situación laboral en el futuro cercano. El miércoles de la semana pasada, el director encargado de la PM, comisario Víctor Rey, acompañado por el resto de la plana mayor de la institución, informó al personal uniformado la desactivación de la Unidad Especial de Prefecturas, al igual que las brigadas Hospitalaria y Turística. Esta medida afecta aproximadamente a 400 efectivos. Ese mismo día, los funcionarios recibieron un oficio de la Dirección de Recursos Humanos en el que se les informaban la zona policial a la que habían sido reasignados. Jefaturas desguarnecidas. La decisión fue atribuida al ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, quien desde febrero tiene a su cargo el manejo de la institución. Desde ese mes, la PM dejó de estar adscrita a la Alcaldía Mayor, y según las versiones oficiales entró en una fase de transformación en policía comunal. Las zonas que serán reforzadas tras el desmantelamiento de las unidades son Catia, Antímano y Petare. Otras recibirán pequeños contingentes. En la práctica, las jefaturas civiles están desguarnecidas. En tono de broma, un agente señaló que si intentaran robar las instalaciones o si ocurriese un desorden sería necesario pedir un teléfono prestado para solicitar refuerzos a través del número de Emergencias. Los jefes civiles consultados se negaron a declarar sobre esta situación. Fuente: El Nacional. Sucesos/12 Javier Ignacio Mayorca.

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