Fuente: Javier Mayorca, Runrunes 

La Fuerza Armada Nacional, y en especial la Guardia Nacional Bolivariana, no había previsto las consecuencias que tendría la decisión del presidente Nicolás Maduro de sacar de circulación el billete de más alta denominación en apenas tres días, en vísperas de la navidad.

Crédito Runrunes

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El jefe del Estado ordenó que todos los billetes de Bs 100 fuesen enterados a las agencias de las bancas pública y privada entre el martes 13 y el jueves 15 de diciembre. Esto equivale al 48% de la masa monetaria del país. En ese lapso de apenas 72 horas, ya se veían algunos enfrentamientos entre ciudadanos y empleados de comercios, e incluso de servicios públicos como gasolineras y el Metro que se negaban a recibir las piezas de Bs 100.

El viernes, el descontento popular se hizo patente en ciudades de los extremos este, oeste y sur del país. Según la Fiscalía, hubo actos vandálicos en nueve estados del país. Para ese momento, la mitad del pie de fuerza militar (incluidas las tropas de la Guardia Nacional) gozaba de su primera semana de asueto navideño. Este esquema también se reprodujo en cuerpos de policía preventiva, tanto estatales como municipales.

Las protestas se hicieron más virulentas en aquellos lugares donde la economía se mueve con pagos en efectivo. Ante la ausencia de billetes y las pocas posibilidades de cancelar bienes y servicios utilizando la plataforma de pagos electrónicos, la gente tomó las calles.

Las autoridades reaccionaron de forma diversa. En Tucupita, por ejemplo, los disturbios fueron aplacados con la salida temprana de los uniformados. En cambio, en urbes como Maracaibo, Guasdualito, Cariaco, Valera y Ciudad Bolívar las decisiones para sacar las tropas fueron tomadas de forma tardía, o simplemente no fueron tomadas.

“En Ciudad Bolívar hubo una escalada que pudo prevenirse”, afirmó el general de división retirado y ex jefe de Operaciones de la GN Edgar Bolívar.

Este oficial, que pasó a retiro con 28 años de servicio en la FAN, cree que los desórdenes pudieron ser sofocados en etapas tempranas con una acción de tropas debidamente entrenadas, con la misma eficacia que se aplica cuando se vigila una multitudinaria manifestación opositora.

Según Bolívar, aún con el pie de fuerza disminuido a la mitad, un posicionamiento de los uniformados hubiese impedido la extensión de las protestas en la capital bolivarense. Allí, una ola de vandalismo que arrasó con el 80% de los locales comerciales y amenazó con hacer lo mismo en sectores residenciales. En La Paragua, otra población del mismo estado, el Ministerio Público reportó tres fallecidos.

Bolívar no descarta que los desórdenes públicos fuesen aprovechados por algunas bandas para ir contra determinados objetivos. Un esquema parecido al que, en su criterio, fue aplicado durante los disturbios del 27 y el 28 de febrero de 1989 en Guarenas y Caracas.

Patrullaje de contención

El sábado, luego de evaluar lo acontecido desde el martes, la Fuerza Armada Nacional se declaró en acuartelamiento tipo A. La medida implicaba que toda la oficialidad, las tropas e incluso los cadetes de las escuelas de formación tenían que estar en sus respectivas unidades para el domingo en la tarde. Algo de difícil aplicación. Primero, era necesario aplicar un plan de localización de todos los uniformados, y luego asegurar que pudiesen retornar. El lunes, había unidades de la Guardia Nacional en Vargas donde solo había retornado el 40% de las tropas. El caso con los oficiales es diferente, pues en su mayoría poseen vehículos particulares.

Como la situación tendía a agravarse en Bolívar, el domingo la GN envió por aire un contingente de 100 efectivos desde Distrito Capital, donde se calculaba que los disturbios no se presentarían. Pero esta decisión restó un importante pie de fuerza para el resguardo del orden público en el centro administrativo del país para los días siguientes.

El lunes, sin embargo, persistía el temor de que las manifestaciones y saqueos pudiesen afectar otras ciudades. La decisión presidencial anunciada el fin de semana de extender hasta el 2 de enero la vigencia del billete de Bs 100 no mitigaría la escasez de efectivo. Además, ya se reportaban saqueos y conatos de saqueo en ciudades del centro-norte del país como Puerto Cabello.

El lunes fue remitida a unidades de la GN en estados andinos la orden de iniciar un plan de patrullaje “bajo el principio de contención activa”.

“El Comando Superior giró instrucciones sobre la implementación del plan de Contención Activa, que tiene como objetivo fundamental establecer en el transcurso de los próximos días el orden interno, para alcanzar la paz y la tranquilidad”, señala el texto.

“Eso nunca se ha visto en la doctrina de la Guardia Nacional”, afirmó un general de división retirado ex comandante general de ese componente.

Este oficial, que pidió la reserva de su nombre, indicó que en las actuales circunstancias la Guardia Nacional no estaría en capacidad de contener una situación de desorden público extendido, debido a la falta de apresto operacional y el bajo entrenamiento de las tropas.

El plan de patrullaje para la contención activa comenzó a ser aplicado en sectores de los andes venezolanos y el estado Apure el propio lunes en la noche. Desde su concepción, tiene un tinte político, pues en el análisis inicial los “contraventores” o factores adversos son “organizaciones de la derecha y opositoras al régimen vigente”, junto a “grupos de delincuencia organizada” y bandas delictivas que pretendan fomentar el caos”.

Los focos de atención para los militares deberán ser establecidos tomando en cuenta las características de cada zona.

Según Bolívar, la idea de la contención fue extraída de la jerga del combate, y supone que los saqueos y disturbios “ya están en proceso”.

“Mientras estuve en la GN no hablábamos de eso, sino de prevención”, añadió.

Debido al supuesto de que los saqueos y ataques a bancos tienen una orientación política, la Guardia Nacional ordenó la utilización de los grupos Antiextorsión y Secuestros en cada localidad, pero no para mitigar este delito sino para hacer labores de inteligencia contra líderes locales.

La eficacia de estas medidas está por verse. En los estados Sucre y Zulia, los saqueos y conatos de saqueo no han parado. Durante la madrugada del miércoles, una turba vació la carga de un camión de zapatos en la carretera que une a Anzoátegui con Cumaná. El martes en Zulia fueron reportadas tres manifestaciones violentas con conatos de saqueo. Mientras tanto, sigue en ejecución el plan de localización de los militares en permiso navideño.

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