El diputado de la Asamblea Nacional, Edgar Zambrano, presidente de la Comisión de Defensa, ha sido uno de los defensores del diálogo en los predios de la oposición venezolana. Él, militante de Acción Democrática, también pide la liberación de los presos políticos. Es especialista en temas de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana y se tomó unos minutos para responder las preguntas de El Repiqueteo.

Crédito Archivo AN

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—¿En qué estatus se encuentra el diálogo?

—El diálogo está en un punto muerto porque no existe la su ciente voluntad política y democrática para establecerlo. Más allá del discurso de Maduro que en la mañana llamó a diálogo y en la tarde convoca a la guerra mundial demuestra que no hay intensión sana. El diálogo tiene varios competentes: el reconocimiento del otro, una agenda y tiempo de finalización de cada uno de los puntos.

—¿Avanzaría si el Gobierno no acepta revisar la crisis humanitaria y los presos políticos?

—La crisis humanitaria la tiene frente a la cara el liderazgo del Gobierno. La gente del Psuv sufre las mismas calamidades; los asaltan, los roban, los matan, y ante una situación tan gravosa como la que vive el país lo único que le queda al Gobierno es plantear el diálogo como escenario de paz para evitar explosión social.

—En un eventual escenario en el que la MUD y el Gobierno se sienten en una mesa, ¿qué probabilidades hay que el Gobierno cumpla con lo que se acuerde en el diálogo?

—Eso dependerá de la agenda. No se puede caer en la tentación de sentarse a conversar sin definir las reglas del juego. Si no hay libertad de presos y exiliados, el finiquito de judicialización de la política en Venezuela, si persiste la reclusión de los jóvenes en los sótanos del Sebin queda demostrado que no hay intención de reconocer las peticiones de la otra parte. Si se activa, tiene que hacerse con hechos concretos.

—Hablando de presos políticos, el jefe de seguridad del parlamento sigue preso. ¿Por qué no se habla de ese caso?

—Él no está detenido, está secuestrado, bajo la complacencia de la juez de la causa; es un preso político. Insistimos en que es un pase de factura política contra Henry Ramos y se valen de los operadores de justicia para mantenerlo en cautiverio.

—¿Si el Gobierno sigue metiendo preso a dirigentes opositores, de qué sirve la Ley de Amnistía?

—La Ley de Amnistía siempre va a ser útil mientras se promulgue. Las sociedades políticas tienen el proceso de formación de las leyes y reconciliación como elemento de encuentro, de recomposición política.

—¿Podrá aplicarse si continúa Maduro en el poder?

—Si Maduro en un ejercicio de inteligencia decide apoyar la Ley de Amnistía, entraría en un halo racionalidad de política…

—Y, ¿si no?

—Seguiría preso de sus propias contradicciones.

—¿Cómo están los ánimos a lo interno de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)? ¿Están conformes con reprimir las manifestaciones?

—En estos momentos los ánimos están turbulentos. Hay quienes se apegan al proceso y otros a la constitución. Sin embargo, como ya se ha expresado el país, la mayoría quiere paz e independencia de poderes.

—Esta semana comenzaron los ascensos militares. ¿Qué lectura le da este momento de coyuntura política? ¿Está buscando el Gobierno garantizar el apoyo en las FANB?

—Los ascensos siempre son objetos de diatribas, desde antes y hasta ahora, no tiene por qué ser distinto. Hay componentes de valoración y siempre habrá molestia porque algunos funcionarios no se van a sentir completamente reconocidos o se sienten fuera del juego por cualquier incidencia.

—¿Los recientes ejercicios militares de qué han servido, puede un miliciano de tercera combatir en una eventual invasión?

—Nosotros somos un país de paz, no tenemos cultura bélica. Eso que expresa el Gobierno a través de supuesta alianza pueblo-FANB pretenden dibujarla a través de esos escenarios donde los venezolanos estarían prestos en esa guerra imaginaria que el Gobierno difunde en un discurso errático. Eso es una obra mal acabada.

—¿Hay verdaderas posibilidades de una invasión extranjera?

—En lo absoluto. Los tiempos de las invasiones se mecieron hace años. Esos instrumentos del discurso forman parte para pretender justificar el fracaso de sus política económicas y gestión pública. Ahora mismo, la única guerra es para conseguir medicinas y medicamentos.

—¿Cómo están sus relaciones con el Gobierno, en la AN pareciera ser el mediador entre ambos bandos?

—Soy un político de oficio. En mi trabajo como parlamentario tengo claro que por norma de cortesía, de salud política, por principio de acción y gestión parlamentaria, siempre es necesario conversar, intercambiar opiniones con los distintos actores y lo que hacemos es un esfuerzo por intermediar en la diatriba política para corregir las deficiencias de las políticas públicas para liberar a prisioneros y exiliados. Para eso es necesario establecer comunicaciones. Es una cuestión de sana lógica política.

Fuente: Versión Final 

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