Caracas. Con el desfile militar del 5 de julio, conmemorativo del 197 aniversario de la firma del acta de independencia de Venezuela; los ciudadanos nuevamente fuimos testigos del modo en que continua partidizándose políticamente la Fuerza Armada Nacional sin la posibilidad de que sea esto impedido por el resto de los miembros del Poder Público Nacional. En el marco de un esquema repetitivo –que peligrosamente se vuelve ya costumbre-, ausente de controles y contrapesos institucionales; el ciudadano Presidente de la República continua partidizando deliberadamente la Fuerza Armada Nacional, una institución fundamental del país que pertenece al Estado; para colocarla al servicio de un proyecto político, en franca violación a la Constitución. Venezuela avanza en la adquisición de sistemas de armas muy poderosas que colocarán a la vuelta de un año al país en una situación de poder relativo de combate muy superior al de todos nuestros vecinos. Sin embargo, estas adquisiciones se continúan realizando sin que haya sido aprobado un concepto estratégico nacional que defina cabalmente nuestras amenazas como Estado; y sin que sean posible mecanismos confiables de auditabilidad, transparencia y de rendición de cuentas sobre el funcionamiento de la Fuerza Armada Nacional. La fortificación del país sin discusiones previas que calibren las consecuencias de una inapropiada carrera en la adquisición de armas; El control de los sistemas de armas por parte de un solo individuo -el Presidente de la República-, sin que sea posible algún tipo de contrapeso institucional efectivo; Y la partidización obligante que de los miembros de la fuerza armada nacional se viene realizando en los últimos 5 años – so pena de exclusión de sus filas para todo aquel visto como institucional-; han despojando a los ciudadanos de la posibilidad de un efectivo control democrático sobre su Fuerza Armada Nacional, con el agravante de vernos cada vez más intimidados los venezolanos, por la envergadura de este esquema disuasivo que en nombre de la Revolución y del Socialismo -expresiones por cierto que no aparecen en nuestro texto constitucional; pueden terminar volviéndose en contra de los propios venezolanos, especialmente contra aquellos “enemigos internos”, denominados así por disentir y exigir el respeto a la Constitución. Finalmente, preocupa a Control Ciudadano, el uso indebido que del emblema protector de la Cruz Roja viene realizándose en los desfiles militares. No sabemos si esto forma parte del concepto de “guerra asimétrica” o del “nuevo pensamiento militar”, lo cierto es que no es compatible con convenios internacionales suscritos por el Estado, el modo en que personas y unidades de combate están portando el emblema protector de la cruz roja, pudiéndose estar alentándose irresponsable o deliberadamente, la comisión de actos penados por la legislación venezolana e internacional. Caracas, 05 de julio de 2008. Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional

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