06/04/08. Caracas. El partido del gobierno de Zimbabwe, del presidente Robert Mugabe, anunció el viernes que rechazará la derrota sufrida en las elecciones legislativas del 29 de marzo en al menos 16 circunscripciones, luego de que la oposición se autoproclamara victoriosa en unos comicios bajo vigilancia de todos, debido a la sospecha de que el Gobierno podría cometer un fraude. Según los resultados definitivos, el partido del gobierno perdió la mayoría en la cámara de diputados, donde obtuvo 97 bancas sobre 210, contra 99 del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) y 10 de una agrupación secesionista del mismo partido. El líder de la oposición, del MDC, Morgan Tsvangirai, quien se declarara vencedor de los comicios, pidió a Muguabe asegurar una transición pacífica y democrática, a la vez que lo acusó de querer ir a una segunda vuelta para ganar tiempo. Mugabe lucha por permanecer al frente de un país que ha dirigido durante casi 28 años. El líder africano, calificado de dictador y acusado de violar los derechos humanos en su país, representa también para Londres el fin de la colonización de la república que gobierna y también la posible pérdida de 70% de las tierras agrícolas más productivas, en manos de los británicos desde finales del siglo XIX. Para aquella época una compañía británica colonizó el territorio actual de Zimbabwe, el cual quedó después bajo el control del Gobierno británico. Las principales riquezas del país fueron administradas por los blancos y el vasto territorio se convirtió en una zona de plantaciones europeas. El nuevo modelo económico sometió a los africanos en la práctica a un régimen de apartheid. Las tierras de los negros fueron expropiadas por medio de la violencia y sin compensación alguna. Para 1965, un segregacionista británico detentaba el poder. Bajo su régimen dictatorial y racista creció el nacionalismo africano y se agudizaron las luchas por la reforma agraria. Las presiones internas y de la comunidad internacional le obligaron a negociar la independencia en 1980 y formar un gobier no multirracial. No obstante, la coalición no contempló a las mayorías negras rebeldes. El hombre. Mugabe, hijo de un ebanista rural de la tribu Shona, etnia mayoritaria del país, era conocido como un revolucionario intransigente y poco prudente con respecto a los privilegios de los blancos. Militó en la insurgencia desde 1960 y estuvo preso tres veces. Formó parte de los principales partidos políticos de su país y fue fundador de la Unión Nacional Africana de Zimbabwe (Zanu), al frente de la cual intensificó la resistencia hasta convertirse en el brazo armado del partido. Mugabe dirigió con éxito las operaciones destinadas a terminar con el mandato déspota de los británicos. Después de la declaración de independencia y de un breve gobierno interino del ala negra moderada, en 1980 el líder guerrillero, socialista por convicción, gana las elecciones. Durante los primeros años su gobierno se caracterizó por la configuración de un país multirracial y de respeto a la propiedad de los blancos. No hubo en su actitud asomo de retaliación por los años de usurpación. La debacle. Su política socialista para el desarrollo humano, impulsada por ingentes cantidades de dinero, tuvo grandes logros en materia de alfabetización, salud, igualdad de género y otras áreas. No obstante, el financiamiento de su gestión estaba basado en los ingresos generados por la exportación agrícola y en la ayuda de la comunidad internacional, y pronto vería agotados estos recursos. Para 1988 comienza la crisis económica. Se agota la política de gasto público, disminuye el índice de crecimiento y las obras sociales se ven interrumpidas. Pero Mugabe se impone en los siguientes años en dos elecciones, pese a las críticas y las dudas sobre la legitimidad de los procesos. Se inicia el descontento y la oposición a Mugabe. Dos grandes sequías agudizan la crisis y la reforma agraria, pendiente por muchos años, revivió el conflicto y las luchas armadas. En el 2000, el líder africano impulsa una reforma constitucional con el fin de incrementar los poderes del Presidente y facilitar la expropiación de las tierras de los blancos. Pero falló. Entonces, la violencia y la represión, como caras de una misma moneda, y los atentados contra las libertades civiles y democráticas, ocuparon el escenario político y social del país. Los derechos humanos están siendo violentados con el consiguiente estupor de la comunidad internacional, que ve un país que se sume en la miseria y el hambre, y que reduce cada vez más su expectativa de vida. Fuente: Ultimas Noticias. Pág. 68. Caracas. 06/04/08 Benytza González

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