Quito. Desde el ataque en la frontera colombo-ecuatoriana en el que falleció el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, muchas situaciones se han presentado, demostrando el deterioro de la diplomacia efectiva entre los países de la región. Acusaciones sobre supuesto apoyo al terrorismo, denuncias de violación a la soberanía y otros asuntos se han puesto en la mesa de discusiones entre Colombia y Ecuador. Los “daños” colaterales de la acción militar y los vínculos que presuntamente han podido develarse, han generado incluso un remezón militar ecuatoriano del cual no hay aún medidos los alcances. En medio de este panorama, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, compareció ayer ante el Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes para analizar y dar respuestas sobre el alcance de la crisis entre Ecuador y Colombia en la región. Insulza tuvo oportunidad de explicar a los miembros del subcomité su visión sobre el conflicto bilateral. Casi en simultáneo, y en un interrogatorio bastante dinámico en ocasiones un tanto hostil, señaló que “para Ecuador está claro el rechazo a la presencia de las FARC en su territorio, pero el sacarlos de allí resultaría muy costoso desde el punto de vista militar. (…) Se causarían daños al entorno”. Luego de señalar puntos del conflicto, básicamente se concentraron las preguntas en determinar los alcances del terrorismo en la región. Interrogado puntualmente sobre el caso venezolano y los señalamientos de supuesto apoyo a grupos terroristas, Insulza dijo que sobre el país “no se tienen ningunas pruebas que permitan ser concluyentes sobre el particular”. El subcomité invitó en calidad de expertos a analistas políticos especializados en la región como Julia Sweig, directora de Estudios Latinoamericanos del Consejo de Política Exterior; Michael Shifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano, y Ray Walser, de la Heritage Foundation. CUESTA ARRIBA Colombia y Ecuador insisten en su deseo de restablecer relaciones diplomáticas cuanto antes. Sin embargo las discrepancias se mantienen y las diferencias no parecen superables. Para contribuir con el clima enrarecido, las últimas horas en Ecuador, en el ámbito militar han sido difíciles. El presidente, Rafael Correa, tuvo que renovar la cúpula de las Fuerzas Armadas para tratar de conjurar la crisis por las denuncias hechas por él mismo, sobre “una infiltración de la CIA”. Según informó AFP, Correa aceptó el pedido de retiro de los jefes del Comando Conjunto, Héctor Camacho, del Ejército, Guillermo Vásconez, y de la Fuerza Aérea, Jorge Gabela, y ratificó al comandante de la Marina, contraalmirante Livio Espinosa, indicó el mayor Marco Martínez. Los oficiales solicitaron la baja aduciendo la desconfianza del mandatario, que relevó al Ministro de Defensa y al jefe de la Policía molesto por una supuesta infiltración de la CIA en los cuerpos de inteligencia. ESPACIOS EN CUSTODIA El Gobierno colombiano descartó además que un helicóptero militar haya ingresado a espacio aéreo de Ecuador y acusó a “versiones de prensa” el origen de esa información. Según el canciller Fernando Araujo: “A nivel de nuestras Fuerzas Militares no tenemos ninguna información en ese sentido, más bien lo que hemos averiguado es que ese sobrevuelo no existe”, aseguró Araujo. Por su parte, el presidente Álvaro Uribe responsabilizó a las FARC por el fracaso de una misión humanitaria enviada por Francia para socorrer a la rehén de esa guerrilla Ingrid Betancourt, y las acusó de no tener respeto por los Derechos Humanos. Fuente: Tal Cual. Pág. 10. Caracas. 11/04/2008

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