Caracas. Sadio Garavini: El Gobierno no ha logrado comprar la conciencia del Caribe pese a su petrodiplomacia El Ex Embajador se sorprende de que la Cancillería y Pdvsa no reaccionaran sino hasta después de que los medios de comunicación denunciaron que Barbados estaba otorgando concesiones de exploración petrolera en aguas territoriales del país “Lo que hay en el fondo de todo esto es que Chávez tiene una megalomanía en materia internacional” El reciente descubrimiento de que el gobierno de Hugo Chávez mantuvo silencio mientras Barbados otorgaba concesiones de exploración petrolera en aguas territoriales venezolanas, parece confirmar que es política de este mandatario ceder recursos y hasta soberanía a cambio de respaldo internacional. Pero a juicio del internacionalista Sadio Garavini di Turno, esta actitud ni siquiera ha traído al chavismo los dividendos políticos que se esperaban, y sólo demuestra que hoy Venezuela es usada por sus “socios” internacionales. Aunada a la política obsequiosa de Chávez, destaca la incapacidad de la cancillería que dirige Nicolás Maduro. Según Garavini, es especialmente preocupante en el caso de Barbados la inacción de un ministerio que ha sido desmantelado para abrir paso a “hombres y mujeres de la revolución”. “Es evidente que lo que había que hacer de inmediato era mandar una nota de protesta, que dejara constancia ante Barbados y sobre todo ante terceros que nosotros no reconocemos esa actuación, más bien recordamos y reafi rmamos ante el mundo nuestra soberanía en esa zona”, aconseja el ex embajador. –¿El presidente Chávez está cediendo recursos y soberanía a cambio de apoyo internacional? –Hay algo de eso. Chávez no está defendiendo la soberanía nacional y los intereses permanentes del Estado venezolano, porque en los casos del Esequibo o de Barbados se trata de recursos importantes, no es sólo el territorio. Por ejemplo, en la costa del Esequibo hay muy importantes recursos de hidrocarburos, y con su actitud Chávez está renunciando a eso. –No es sólo Barbados y Guyana. La lista de benefi ciarios es larga. ¿Por lo menos están haciendo algún bien los recursos que Chávez está entregando a esos países? –Hay casos de casos. Yo, por ejemplo, no sería muy crítico con el tema de Petrocaribe. Y sí lo sería con lo que se le da a Bolivia o a Bielorrusia, o con cosas totalmente absurdas como esa escuela construida en la India o con la gasolina a Londres, una de las ciudades más caras y más ricas del mundo. Petrocaribe, en cambio, es la continuación de una política que inició Caldera en su primer gobierno con el canciller Arístides Calvani, y los acuerdos posteriores que fueron seguidos por todos los presidentes de la República civil venezolana, desde los años sesenta, de cooperar con el Caribe y Centroamérica cuando los precios del petróleo suben. Entonces, el sistema Petrocaribe es básicamente lo que fue el acuerdo de San José, que fi rmó el presidente Herrera en los ochenta, con la diferencia de que lo estamos haciendo unilateralmente, y antes nos dividíamos el peso con México. Con estos países cercanos a nosotros es normal que Venezuela cumpla algún tipo de cooperación en esta materia. –Se ha acusado a Chávez de estar comprando apoyo político en el extranjero. ¿Al menos en el Caribe ha sido Chávez exitoso? ¿Se han visto los resultados de esa maniobra? –Hay una gran ignorancia en Latinoamérica acerca de las islas del Caribe, y eso incluye una visión despectiva por parte de algunos sectores de la dirigencia política, que ven a esos países como pedigüeños, como naciones que están simplemente viendo a ver cómo se venden al mejor postor. Yo quiero decir que eso es una falacia, basada en el desconocimiento. Hay países como Trinidad, que ni siquiera necesitan un apoyo nuestro. Son países muy serios, con una dirigencia muy preparada, con estudios en la London School of Economics, en Oxford, en Cambridge. Es falso eso de que los tenemos comprados porque les estamos dando algo de cooperación. No todos los países del Caribe apoyaron la candidatura de Insulza para la OEA. Y aunque ciertamente la mayoría de ellos sí votaron en la ONU por el ingreso de Venezuela en el Consejo de Seguridad, eso no era nuevo. Eso no fue un gran logro de Chávez. Todas las veces que fuimos miembros del consejo tuvimos los votos del Caribe. Por otra parte, habría que analizar lo que se dice y lo que se hace. Petrocaribe está funcionando sólo en algunos casos. Son únicamente cuatro o cinco países, y de ellos Jamaica y Cuba se llevan la casi totalidad de esa cooperación. Hay muchos con los que no se ha concretado por incapacidad técnica y gerencial de Pdvsa y de la burocracia venezolana. –Se dice que Chávez está tratando de comprar votos en los foros internacionales, pero también de exportar su modelo político. ¿El socialismo del siglo XXI tiene futuro en las naciones del Caribe? –Eso sí es absolutamente risible. La del Caribe es una sociedad mucho más institucionalizada que la de la mayoría de los países de América Latina. Barbados, por ejemplo, tiene un Parlamento que sesiona ininterrumpidamente desde 1650. Son países que tienen sus estructuras que les ha dejado básicamente el sistema británico, y son democracias muy estables. –¿Chávez, Venezuela y sus recursos están siendo usados por estos nuevos “socios”? –Evidentemente. Y esto, más que en el Caribe, está sucediendo en Centroamérica y en el área andina. Y, por supuesto, siempre estará el caso de Cuba, que a uno le asombra que un país con una población de 11 millones de personas recibe 100.000 barriles de petróleo diarios, cuando a Guatemala, que tiene 13 millones, le enviamos entre 10.000 y 20.000 barriles diarios. Además, con la condición de ese país está claro que jamás nos va a poder pagar esos préstamos. Y por supuesto, Nicaragua es otro país que nunca nos va a pagar. –Una cosa es regalar recursos, aunque no sean renovables, y otra soberanía… Entonces, ¿sigue siendo muchísimo más grave el caso de Guyana y ahora el de Barbados? –Exactamente. Esos dos acentos los pondría. La cooperación con esos dos países está muy bien, pero por lo menos defendamos lo que es nuestro. En el caso de Barbados, es simple y llanamente que esas son áreas submarinas venezolanas y Barbados debe respetar eso y retirar esas licitaciones. Y en el caso de Guyana, debemos retomar la defensa de nuestros intereses nacionales. Lo que hay en el fondo de todo esto es que Chávez tiene una megalomanía en materia internacional. Él cree que Venezuela es una gran potencia, y uno se pregunta si estamos nosotros tan bien en materia de servicios públicos, de escuelas, de hospitales, como para ponernos a regalar y ni siquiera defender nuestros derechos en materia de recursos y soberanía. –¿Cuánto es el daño que a largo plazo le hace Chávez al país con esta “generosidad”? ¿Y usted cree que ese perjuicio sea reversible? –La verdad es que es incuantificable el daño a la nación por todos los recursos que se están regalando, sobre todo cuando claramente el presidente Chávez no ha sido capaz de disminuir la pobreza ni de solucionar los problemas de la mayoría de los venezolanos. Pero, nuevamente, el daño más grande es el que se le hace a la soberanía nacional, especialmente en los casos de Guyana y ahora Barbados. Cuando un jefe de Estado habla, eso es algo que queda en el récord. El presidente Chávez ha sido el primer mandatario venezolano en afirmar que la reclamación venezolana sobre el Esequibo fue producto de una presión de Estados Unidos en 1962 para desestabilizar el gobierno de izquierda del primer ministro guyanés Cheddi Jagan. Esto es una falsedad histórica que puede ser fácilmente demostrable. Lo grave es que con esto Chávez, en su antiamericanismo patológico, le ha dado la razón a Guyana. Yo asumo que deben estar revolcándose en su tumba todos aquellos que han luchado por la reclamación del Esequibo desde 1800. Ahora, de que sea reversible, sí lo es. Esa reclamación nunca va a terminar si no se resuelve sanamente. Fuente: EL Nacional. Nación/5 Reynaldo Trombetta rtrombetta@el-nacional.com

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