09/04/08. Barcelona. Sujetos armados acribillaron con tiros de fusil FAL y R15 al comandante de la policía de El Tigre (Anz), comisario general José Jesús Acosta Millán, de 43 años de edad. Los criminales sorprendieron al jefe policial cuando se desplazaba en su moto desde su casa en la urbanización Rhame hacia el cuartel de la policía municipal de Simón Rodríguez (El Tigre). El hecho produjo gran conmoción y generó un amplio despliegue de los cuerpos de seguridad en todo el sur de Anzoátegui. La camioneta que tripulaban los criminales, una Hyundai azul, modelo Tucson, fue localizada incendiada en el sector de Mapiricure, zona periférica de El Tigre. Sus ocupantes al quemarla intentaron borrar las huellas que faciliten su identificación. Acosta Millán quedó sin vida sobre el pavimento, al lado de su potente moto, con el rostro destrozado a balazos. Muchas personas que a esa hora se movilizaban hacia el trabajo en sus vehículos por la avenida Intercomunal entre El Tigre y San José de Guanipa, presenciaron la acción criminal, exactamente frente a la antigua sede del Ipasme. Una multitud se congregó en el lugar. Acosta Millán no tuvo tiempo de accionar su arma de reglamento. Masacrado. El cuerpo del jefe policial presenta más de diez perforaciones de proyectiles de alta potencia. Eran aproximadamente las 6:45 am cuando se produjo el fatal atentado, inicialmente atribuido a las bandas que Acosta combatió sin tregua por más de año y medio, desde que asumió sus funciones policiales en una región donde el narcotráfico y el hampa común tienen un fuerte historial de atracos, atroces asesinatos y plagios. Según fuentes extraoficiales, el jefe policial pudo haber sido víctima de las mismas bandas protagonistas, entre otros, de asesinatos que han tenido fuerte repercusión regional, tal como ocurrió con las muertes –a balazos, en forma despiadada– del conocido comunicador social Jesús Flores Rojas y luego del inspector Víctor Palmar, jefe de Investigaciones del Cicpc-El Tigre, hechos éstos cuyos autores materiales han sido identificados, pero aún están sin capturar. La muerte de Acosta Millán se produjo apenas a dos días de haber anunciado un plan para recompensar con dinero a quienes denuncien y hagan posible la captura de hampones. “Los delincuentes tendrán que irse de El Tigre”, afirmó tajante en una entrevista para Mundo Oriental, diario de circulación local. “Próximamente también se estarán pegando las fotos, en sitios públicos, de los solicitados con sus respectivos prontuarios, para que la propia colectividad nos ayude a localizarlos”, dijo en la víspera al citado diario tigrense. Acosta afirmaba que muchos delincuentes conviven con la gente y hasta ” se hacen pasar por padres de familia, estudiantes, trabajadores honestos, y en realidad lo que hacen es buscar víctimas”. Esto, según decía el comisario, ocurre porque la gente no los conoce físicamente. Fuente: Ultimas Noticias. Pág. 28. Caracas. 09/04/08

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