Cancun. Quito anunció que no responderá a más acusaciones. El Presidente aseguró que los jóvenes mexicanos muertos en el bombardeo del primero de marzo eran cómplices del grupo subversivo. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, dijo que no se arrepiente de haber bombardeado el primero de marzo un campamento de la guerrilla colombiana, a pesar de la violación de la soberanía de Ecuador. “Yo no me arrepiento, de ninguna manera me podría arrepentir”, dijo Uribe a Televisa en Cancún, donde asistió al III Foro Económico Mundial sobre América Latina. El mandatario aseguró que desde ese campamento, donde murieron Raúl Reyes, el número 2 de las FARC, y otras 24 personas, se perpetraban ataques contra territorio colombiano. “Yo veo que se ha acusado mucho por haber entrado en territorio ecuatoriano, a un lugar de la selva donde había unos delincuentes que asesinaban a los colombianos, pero no se ha cuestionado que esa violación de soberanía la hizo las FARC”, expresó. “Bombardeamos porque teníamos certeza de que íbamos a un blanco legítimo, que era un campamento de las FARC desde donde se estaba asesinando colombianos”, declaró. El presidente colombiano, que el martes se reunió en Cancún con su par Felipe Calderón, descartó indemnizar a los familiares de cuatro mexicanos muertos y a Lucía Morett, herida en el ataque. “Colombia no puede indemnizar por acciones contra terroristas. Esas indemnizaciones hay que pedirlas a las FARC”, adujo Uribe, quien consideró que los estudiantes eran en realidad cómplices del grupo armado. “No estaban en una labor humanitaria, no estaban de rehenes. Entonces, ¿de qué pueden estar? Están de cómplices de esas actividades, están de actores del terrorismo”, manifestó. Calderón rechazó la acusación de Uribe, de que los cuatro mexicanos eran “terroristas”. “Es mi deber defender los intereses de los mexicanos y responder por un ataque que lamentamos y rechazamos. No debemos prejuzgar ni calificar sobre estos jóvenes: esperemos que terminen las investigaciones”, subrayó Calderón. No más respuestas. El ministro de Defensa de Ecuador, Javier Ponce, dijo que el gobierno de Rafael Correa decidió no responder más a las acusaciones con las que Colombia trató de relacionarlo con las FARC, y ahora apuesta por una salida diplomática. “Creo que hay que entrar en un camino de cerrar las heridas; creo que hay que entrar en un camino cierto de la diplomacia para recuperar una relación más estable con Colombia”, afirmó el funcionario. Sin embargo, agregó que su país no tiene la intención de retomar las gestiones que venía efectuando para la liberación de Ingrid Betancourt. El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, llegará mañana a Quito como parte de la misión para intentar restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países. Fuente: El Nacional. Mundo/11

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