Fuente: El Impulso 

A Yhoan Eliézer Azuaje Torrellas, de 26 años de edad, lo buscaban las autoridades por su presunta participación en el asesinato de un militar del Ejército Bolivariano perpetrado en el mes de agosto.

Crédito El Impulso

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Fue hallado este martes cerca de su residencia, pero se resistió a la detención y terminó abatido por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en Lara.

Funcionarios del Eje de Homicidios lograron vincular a Azuaje Torrellas con el crimen de Ángel Manuel Ollarves Cordero y fueron tras él.

Lo ubicaron en la invasión José Félix Ribas, situada en la Intercomunal Barquisimeto-Cabudare, municipio Palavecino del estado Lara, específicamente entre la urbanización La Mora y la Piedad Sur.

Acorralado por los sabuesos, a eso de las 6:15 a.m., Yhoan Eliézer disparó un revólver para intentar escapar de la justicia. Pero fue neutralizado al recibir dos disparos en el pecho, uno en la región escapular izquierda y uno en la región lumbar izquierda.

El arma utilizada por el hoy occiso para enfrentar la comisión fue un revólver, marca Smith & Wesson, modelo 10-5, calibre .38″ y serial 61978 SIIPOL, el cual, además, estaba solicitado por hurto genérico cometido el 13 de junio de 2016. Lo requería la subdelegación San Juan del Cicpc.

Los sabuesos lo incautaron con tres balas en el tambor, así como tres conchas percutidas dentro de él.

Compañeros manejaron el robo como móvil

El asesinato del sargento primero del Ejército, de 30 años de edad, se cometió el 19 de agosto de 2017 en plena Intercomunal Barquisimeto-Acarigua, a la altura del barrio Maximino Rojas, comunidad vecina a la invasión José Félix Ribas.

Según informó EL IMPULSO en ese entonces, basado en lo contado por compañeros que andaban con Ollarves Cordero, el militar se resistió a ser robado por dos delincuentes y le dispararon.

Era sábado y de madrugada. Ángel Manuel fatal había salido de una discoteca de la zona y decidió irse a pie hasta el Fuerte Terepaima, donde estaba destacado.

Iba con otro soldado, cuando de las invasiones salieron unos tipos de la oscuridad con armas de fuego.

Ángel Manuel se negó a entregar sus pertenecías y los antisociales realizaron varias detonaciones. Una sola bala lo alcanzó y fue suficiente para terminar con su existencia. Los homicidas se fueron sin llevarse nada.

La víctima fatal se desplomó en el pavimento y quedó tendido allí por unos minutos, hasta que un vehículo particular lo auxilió y trasladó hacia el ambulatorio Don Felipe Ponte de Cabudare, donde dejó de respirar.

El charco que produjo la sangre derramada por Ollarves quedó en el pavimento (sentido este-oeste) frente a un centro comercial -sin inaugurar- de la urbanización Cañas del Sur. Cámaras de seguridad de la edificación habrían captado lo suscitado.

 

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