Fuente: El Universal

El uso de granadas a manos de los delincuentes ha hecho que Venezuela encabece el ranking mundial de países que, sin tener un conflicto armado, tienen el mayor número de muertes provocadas por este tipo de explosivos, que en tres años han matado a 82 personas, según afirman expertos.

Crédito El Universal

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El  ataque perpetrado contra alias “Franklin_La Guaira”, pran de la Penitenciaría General de Venezuela en el estado Guárico, el pasado 14 de septiembre ha sido el más sangriento de los últimos años. Extraoficialmente se habla que  once personas murieron en ese atentado.

El año pasado hubo al menos 47 muertes atribuidas a la detonación de granadas en Venezuela, según cifras manejadas por autoridades policiales.

Un reporte emanado del Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo (Unlirec, por sus siglas en inglés) informó que en Venezuela las muertes relacionadas con la explosión de granadas aumentó en 194% durante 2015, en comparación con 2014, cuando solo fueron reportados 13 casos.

Entre los delincuentes se ha vuelto una práctica común el uso de granadas de mano para cometer delitos. Se han visto hasta en robos de camionetas de transporte colectivo y en asaltos como el cometido contra los integrantes del equipo de fútbol Trujillanos Fútbol Club, que se registró la semana pasada.

Además han sido usadas en secuestros, como el ocurrido la noche del pasado 9 de agosto cuando un hombre secuestrado y sus dos raptores murieron en las inmediaciones de la autopista Francisco Fajardo en Caracas, luego del estallido de una granada provocado por errores en su manipulación.

Luis Izquiel, especialista en temas de criminalística, señala que “tener una granada le da fuerza al delincuente, es mayor la capacidad de amedrentamiento y le da el poder de infundir temor entre sus rivales. Quien tiene granadas es más fuerte porque está usando armas de guerra contra la población civil”.

Agrega el abogado que su uso tiene un efecto en la desigualdad táctica que sufren las policías ante la delincuencia. “Mientras la policía usa pistolas 9 mm y escopetas,  los delincuentes tienen fusiles de asalto, granadas, y hasta bazucas han sido incautadas en operativos policiales”, acotó el especialista.

De dónde salen las granadas

La diputada Yajaira Forero, miembro de la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional, afirma que de acuerdo a las estadísticas que maneja la comisión parlamentaria, en lo que va de año han ocurrido 22 muertes vinculadas con el uso de granadas.

Además dijo que hay un número similar de ataques  bien sea contra organismos policiales o contra bandas rivales. La cifra no incluye las veces que son utilizadas como armas de disuasión contra sus víctimas y sin contar el uso de estas armas en delitos comunes.

En un país en el que está prohibida la venta de armas de fuego, la presencia de granadas en manos de bandas criminales, evidencia una falla en la seguridad nacional, asegura la diputada Forero.

“Para el ingreso de explosivos al país es necesaria la participación de funcionarios militares en su distribución fronteras adentro, bien sea que las granadas ingresen al país por contrabando o que sean sustraídas de los cuarteles burlando los mecanismos de seguridad diseñados para impedir el acceso de  armas. Son armas de uso exclusivo de la FANB  y es este cuerpo el encargado de impedir su uso por civiles”.

Especialistas en materia de seguridad insisten en que la responsabilidad de la Fuerza Armada Nacional en el tema es indiscutible. “Los militares son los encargados de resguardar las fronteras y de velar por las armas que se les dan para que las custodien”, agrega Forero.

Sin embargo una fuente militar acotó que es más probable que las granadas provengan del contrabando que del robo interno en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana debido a los estrictos controles que hay tanto para su almacenamiento como para su manipulación.

“Cualquiera no puede sacar una granada de los arsenales, el acceso a los parques de armas es muy controlado, todo queda registrado. Claro que,  como en cualquier parte,  siempre existe la posibilidad de robos, pero hay muchos mecanismos de protección para evitar la sustracción de armamento”.

“Si esto ocurriera, están las auditorías, detectarían el faltante y abrirían las investigaciones para castigar a los responsables en los casos de la desaparición de armas”, asegura la fuente militar.

En las cárceles es peor

Humberto Prado, del Observatorio Venezolano de Prisiones, agrega que si es alarmante la presencia de estos artefactos en las calles, pero le preocupa más que los presos tengan granadas en las cárceles.

En este caso es evidente la falla en el sistema de seguridad penitenciario. “Una granada, al igual que un fusil no entran en el cuerpo de nadie, pasan a las cárceles porque las meten Guardias Nacionales o custodios del penal, eso no puede ocultarse”, agrega.

“En las cárceles todo tiene un precio. En el caso de las granadas está lo que se denomina el pase, el cual está por el orden de los 100 mil bolívares y la compra, que se ubica por encima de los 250 mil, lo que quiere decir que si alguien tiene una granada dentro de un penal pagó al menos 350 mil bolívares”.

LETAL Y EXPLOSIVA

Existen dos tipos de granadas: ofensivas y defensivas, las primeras causan mayores daños debido a las esquirlas que contienen, las segundas son aturdidoras, se usan cuando se busca inutilizar al objetivo, no matarlo
Una granada fragmentaria es letal a una distancia de 15 metros.
Seis segundos es el tiempo que tarda en estallar desde que se le quita la espoleta.
Este tipo de explosivo puede llegar a costar entre 180 y 500 mil bolívares en el mercado negro y en las cárceles tiene otro precio.

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