A mediados de la década pasada, el presidente Chávez rompió totalmente los nexos militares con Estados Unidos. Washington reaccionó dictando una resolución prohibiendo la venta y transferencia de armamento y tecnología militar norteamericana a Venezuela, la cual entró en vigencia el 1º de octubre de 2006, aunque de hecho se había puesto en práctica un año antes.

Al veto norteamericano se unieron países aliados de los Estados Unidos o relacionados con la industria de defensa norteamericana, muchos de los cuales, eran proveedores de las fuerzas armadas venezolanas.

La severidad del bloqueo estadounidense impidió, incluso, que fabricantes de equipos militares de países cuyos gobiernos eran amigos del gobierno venezolano, pudiesen cumplir compromisos preestablecidos con Venezuela debido a que sus productos tenían tecnología o componentes norteamericanos. Es el caso, por ejemplo, de Brasil y España.
En consecuencia, el gobierno venezolano, aparte de sus motivaciones de índole política e ideológica, a partir de entonces recurre a sus nuevos aliados estratégicos, particularmente China y Rusia, para obtener nuevos suministros para su Fuerza Armada Nacional.

Con esta publicación, Control Ciudadano presenta una investigación detallada de estas adquisiciones de sistemas de armas y material militar que adelantó Venezuela, en el periodo que va del año 2005 al 2012.

A través de este vínculo puede acceder a la Investigación: INFORME-ADQUISICION-DE-ARMAS

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